Salvarle a alguien la vida para destrozársela tú.


jueves, 13 de diciembre de 2012

En tu cuerpo soy una.

Son las manos las que hablan cuando la boca debe callar y dedicarse sólo a suspirar. Se puede decir que hay silencios que deberían acomodarse antes de ser escritos. Como este. Me miro las manos y ahí palpitan con ese color violáceo. Gélidas. Heladas. Tiritando de miedo. Y viene una ola y se lleva todos los sentimientos. Viene y golpea arrastrando toda mi tranquilidad. Y viene sigilosa, así como vienes tú. Me gustaría que volvieras a casa y dejaras de lado todo aquello que consume tu pequeña e insensata cabecita. No quiero que llores más. Quiero que recuerdes que sólo soy feliz haciendo malabares en tu espalda. Y contando todos los poros que recorren cada una de tus curvas que pasean por mis curvas. Así despacito. ¿Y sabes? Los poetas nunca mueren. Hay muchos poetas anónimos así como tú que surcan las calles y los espacios que se quedan en los labios de la gente que pasea por las esquinas. Y así se quedan en mis labios. Como tú. Y al igual que tú te quedas en mis labios yo quiero quedarme en ti. Quiero ser la solución a tus dudas. A tus miedos. A tus fríos. Lo que pasa es que un día me viste temblar, y en lugar de taparme, te desnudaste para compartir frío. Y fíjate, al final sol.  No sé si me explico, el amor debe ser algo parecido a ti. Que el mundo es una mierda, y sin embargo, tú. Que si eres tú el que busca, prometo ponerme más visible. Para que nos podamos ver. A lo lejos. A cientos de kilómetros  Para que me puedas sentir mi presencia encima de tu colchón al dormir y percibas que te arropo para resguardarte del frío. Para ayudarte a guardar tus ganas. Cada vez que las fuerzas se me pierden las encuentro entre tus palabras. Y algo tendrás, mi poeta, que me dejas a mí sin ellas. Creo que necesito uno de esos abrazos que enmascaran la delicadez de tu ausencia. Desde dentro. De esos en los que la ropa estorba, ¿recuerdas? Y lo sé. Soy una apuesta segura, el error está garantizado. Pero tengo errores muy bonitos. Y eres el único que los sabe ver. Y lidiar con ellos. Sólo déjame quererte un poco como siempre lo he hecho. Déjame que me lleve tus penas a un lugar profundo donde sólo puedas escuchar el aleteo de mi corazón fuerte rozando con el tuyo entre gemidos. Y entre tus brazos se vive la calma y calidez que desfoga mis inquietudes. Que sí. Que frío, madrugar, estudios, hambre en el mundo... pero tú. Y entonces buenos días. Y nada más. Y entonces recuerda, aquí dentro se hace invierno cada vez que llueves y yo detesto verte llover.
Y de nuevo son las manos que callan cuando han de acercarse y acariciarse entre suspiros. ¿Y sabes? Prefiero drogarme de ti o contigo, antes que desintoxicarme de este lío. Y nos quiero ávidos, románticos, sonriendo al verte sonreír, sin final, felices.


Te voy a proponer una tregua. Tú me dejas ser aliada en tu guerra interior 
y yo te pongo ojitos de trinchera.



domingo, 25 de noviembre de 2012

Sentir y padecer.

La vida me debe algún silencio. Creo que en el fondo unos y otros nos vamos yendo lejos y nos vamos quedando ávidos y ansiosos de calor. Nunca pensé que aquellos días fueran a ser los mejores de mi vida y sin embargo ahora el cielo es plomizo y cae sobre mis ojos. Si que necesito de ti. Necesito de un ''ojalá vuelvas y permanezcas aquí más tiempo del que siempre estás''. Sonreír no cuesta tanto. O sí. Quizá si que estoy pidiendo demasiado, estando justo en el punto exacto necesario para destruirlo todo. Creo que en alguno de nuestros rincones sigues dejándome sola. Y así estoy. Increíblemente sola. Y llorando. Porque a tientas y en la oscuridad siempre estoy llorando. Incluso ahora. Y cada vez me gusta menos, porque no estás. E intentan cubrirte pero nadie lo consigue, porque lo que tú me das no me lo dará nadie. Y ya lo han intentando, pero jamás lo conseguirán. No te confundas, no quiero que lo hagan. Déjame explicarte que la vida a veces en su propio fin se reduce únicamente a su propia existencia. Mi corazón parece latir en muchas partes al mismo tiempo. Me cuesta coordinar todos los latidos desorbitados y caóticos que se entremezclan en mi garganta. Y has desaparecido. Cuando me acurruco y sujeto los suspiros que se escapan de mi boca, tú no estás. Cuando me hundo en mis lamentos y caigo al suelo lentamente, tú no estás. Cuando me escuecen los ojos y cada instante resbala por mi mejilla, tú no estás. El asedio de las dudas del alma. ¿De qué sirve querer que me veas tan segura cuando hay momentos en los que perdí el rumbo y no sé que caminos tomar? Digamos que no me asusta saltar al vacío, me asusta querer saltar al vacío. Que son diferentes vidas. Mismo argumento. Mismo final.


<Quiero pensar que a veces, aunque no te vea, paseas en silencio sobre mis comas y haces pequeños mis puntos y aparte para que no caiga sola al vacío mientras me hago la loca para que creas que me he perdido y verte así caminar de puntillas hacia ninguna parte en busca de algo a lo que aferrarte con fuerza para salir en mi búsqueda.
Quiero pensar que a veces me recuerdas en ratos perdidos rellenando tu tiempo de aquellas sonrisas que te dedico en silencio para no molestar, para no molestar aunque no estés aquí.
Quiero pensar que a veces eso y aquello otro de tenerte a mi lado, sin distancias, habría sido un sueño pintado de vida inagotable que podría haberte ofrecido en el momento en que quisieras cerrar los ojos y saltar al vacío para desaparecer de este mundo y encontrarte a ti mismo, y contigo yo a tu lado.
Y que fueras capaz de contarme sin temores ni dudas todo aquello que te pasa por la cabeza como si fuéramos niños pequeños colgados del tiempo que juegan a grabar sus iniciales en piedras de río para tirarlas al mar.
Quisiera pensar que estás a mi lado, que jamás te irás.> 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Perderse en los 'quizás' es una buena forma de volverse loco.


Desde hoy creceré hasta que nací. 


Hay días que se llenan de suspiros que te hacen sentir algo más, entre tantas puertas cerradas. Ese pequeño aire que resbala entre tus dedos, que se posa sobre tu piel, que envuelve tu voz. Resulta que tan siquiera eres capaz de leer sus palabras en orden sin agarrarte el corazón entre las costillas. Porque a veces la vida no es tan mágica ni tan sencilla como nos cuentan. En ocasiones la vida rasguña con sus garras afiladas y no queda más remedio que ponerse cualquier venda que encuentras por la calle y seguir caminando. Somos total, absoluta e irracionalmente dependientes de cualquiera que nos rodee. Y por defecto esta tremenda carga se hace incomprensible. A veces sólo existe esa pequeña luz que va alumbrándote poquito a poco el camino y hace que consigas llegar a algún sitio, nadie sabe cual. Te doy mi palabra aunque vale muy poco. No se puede empezar de nuevo lo que lleva tanto tiempo entre tus venas, en tu sangre. De acuerdo. Nada de ceros, nada de reproches, nuevos estilos de amoldar vidas, nuevas formas de sentir que nos tenemos, así en la oscuridad y cuando la noche cae. No estoy fingiendo. Esto es para siempre. ¿Y cuanto dura un hasta siempre? En este preciso instante ya duramos hasta siempre. La infinitud de lo que siente una persona por otra, eso es un hasta siempre, dure lo que dure. Creer y reinventarse. Creer en el otro, despacio y a la vez con agresividad. Mira que me has invadido poco a poco... Yo, que me creía resistente contra eso que ahora causas. Invadiendo, terminando entre anhelos y renglones, entre mis ventrículos laterales y un poquito en los cardíacos. ¿Cómo lo logras? ¿Cómo eres capaz de eso? ¿Cómo te mantienes en vida hasta en mis sueños? Hay cosas que aparecen de pronto y una vez las tomas, son tuyas para siempre. Otras funcionan al revés; han estado contigo en todo momento y en un instante, quizá cuando más las necesitabas, se van para no regresar. Esas han de ser tus dudas. Con paciencia; con la mía, con la tuya, con un 'nosotros' que cada vez es más caótico e irrefrenable. Con un 'nosotros' que va dejando pistas y señales por todos los poros de mi piel. Abrazos perfectos a la hora exacta, eso quiero. Aprenderás a quererte. Y también me querrás a mi, con algo de esfuerzo. Ya sabes, nos separaban paredes y seguíamos dándonos la mano. Yo no buscaba tu olor entre las sábanas, lo buscaba en mi piel. Vuelve a mi.
Hazme elegir, demuéstrame que siempre acaba pasándome algo, que sí, otra vez, llámame guapa aunque me despeines, aunque me sonroje, aunque mi risa sea nerviosa y no de madrugada en calma. Pierde más autobuses, di que te gusta mi pelo, mis besos, mi falda, los sitios donde nos comemos. Pide otra vez que se pare el tiempo, que no acabe nunca esta noche. Ríete cuando me tiemblen las piernas, cuando me falle la voz, cuando me entre el miedo pero no se me ocurra ni por un momento salir huyendo. Acuérdate de mí, sácame de dudas, hazme comer chocolate a cucharadas, acaríciame la espalda con un dedo.
Y por favor,
quítame esta mirada. Esta ropa. Esta vida.

''Te quiero, del verbo no habría noches sin ti porque tu presencia regala la calma que la luna necesita para brillar con fuerza y convertir así la noche en día. (...)
Te quiero, del verbo por esto quiero apostar.''





martes, 13 de noviembre de 2012

Entre mi café y tu cuento.

Qué estarás haciendo hoy.
Dime sólo que estas bien.
Esos viajes que se describen por doquier en todos los escaparates de las tiendas. Mundos distintos. Yo sólo puedo decir que a mi me han cambiado la vida. Cada lugar y cada uno de sus rincones se han fundido en mi mente y me han hecho abrir los ojos. Cuando vagas por las calles te das cuenta de lo que pequeño y frívolo que es el hombre. Jamás podría haber imaginado cuanto daño hace un simple gesto. Unas simples letras. Un simple paseo por las calles de Granada. Esa noche quizá fuera la peor de mi vida. Nunca antes me había roto de la misma forma. Así de profundo, así debajo de las sabanas deshaciéndome suavemente, así de cruel. ¿Y todo para qué? Quise contarte la historia más bonita del mundo, pero tú que te empeñas en dibujar otras cosas. Pesadillas, por ejemplo, que te divierten más. Creo que se ha roto la cadena que ataba el reloj a las horas. Por todos esos momentos en los que venías por detrás y me abrazabas. Por esos momentos que se quedan detrás. Nada de nada; eso nos queda. A esta noche le faltan dos velas que iluminen la cama de la que un día te fuiste. Esta noche me sabe a cenizas. Esta noche no quiere te quieros. He aprendido que esos pequeños detalles no siempre valen. Quise apoderarme de tu energía. Cada instante que yo he pasado alrededor de alguien especial se ha convertido en una foto que por las noches vela mis sueños. Lo que más me fascinó de aquella cama y de aquella historia fueron tus ojos que me miraban como si se comieran el aire que flotaba entre los dos. Y sigue habiendo aire, pero ya no están esos ojos que devoran el mundo. Lo único que me quedan son esas noches que me atizan. Y yo ya no tengo más cartas para jugar. Se acabaron. 

Ser pequeñita a veces no me gusta tanto. Te pisan todo el rato.




sábado, 10 de noviembre de 2012

Tardes con olor a tierra mojada.

He vuelto.
Prometo despedirme siempre 
con buena música.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Es el humo trenzándome el pelo.

Supongo que es la ambigüedad de vivir. Así un día te levantas por la mañana y sólo te apetece volver a enterrarte en tus sueños. ¿Donde fueron que ya ni te rozan? Hace mucho que no se presienten. Quizá sea lo mejor; indefectiblemente lo es. Buscar porqués, ¿por qué? Esa tierna voz que recorre tu mente y el estridente y enrevesado sonido que emana el palpitar de tu ventrículo izquierdo. ¿Dónde están? Digamos que el derecho sólo se deja llevar. Al igual que los ruidos en la noche. Es curioso que se fundan con tus anhelos de desaparecer. Deslizarse por esa red enmarañada de pasado y lo que vendrá. Y tú no te quieres dormir, pero tampoco soportas estar despierta. Sólo quería decirte que te voy a echar de menos. Hay pecados compartidos, sólo entre dos. Y allí a la luz de aquello que impregnaba nuestras manos me encantaba tu sonrisa. También recordaré esa frase inconsciente al bajarme de tu coche. Y ahora, me pregunto, qué es lo que nos queda. Lo peor es que en algún recóndito lugar del Planeta Tierra todavía quedará algún ser humano que crea tener la razón.

Supongo que algunos que vienen ahora poco tienen que decir. Hay muchos rumores por todos los lados que turban la limpieza de nuestro corazón. Me gusta disfrazarme de ti. Me levanto a esas horas para que el silencio de la noche me arrulle y pueda al fin escuchar con toda claridad mis propios pensamientos. Acto seguido, tras unos instantes, me doy cuenta de que no se escucha absolutamente nada. Estás vacía. Si quieres me quedaré callada hasta que vuelvas. Recordadme siempre así, pidiendo que me recordéis.


Supongo que es bonito verte atardecer. Intento perseguir el tiempo otra vez. Hasta que vuelvas a brillar, allí en lo alto. ¿Cuando decidiste bajar? Es difícil creer que me sigues recordando, aunque es cierto que este tipo de cosas no se olvidan con facilidad. Quería decirte que no eres tú, es la insoportable intrascendencia de este absurdo penar llamado vida. Es decir, ¿y si la explicación última fuera que simplemente no hay nada que explicar? Es una gran posibilidad. Ya sabes, yo me enamoro de lo que duele. Quizás la realidad sea más dura y prosaica que todo eso. Las cosas se calman, el mundo tira para adelante. Y ésa es la verdadera tragedia. 

Mascar la tragedia y escupir el drama.




Hasta que nuestra mutua dejadez por la seguridad de tenernos 
nos separe.

martes, 24 de julio de 2012


El aire que oyes 
es el sonido de su ego
 desinflándose.

Dime donde te has quedado.

Creo que hemos llegado al punto exacto en el que podemos echarlo todo a perder. Vayamos por partes.¿Qué quieres tú? A veces mi alma se parte en pedazos preguntando por ti. El silencio también te aleja. Y tu incesante manera de indagar otras realidades. No lo soporto. En realidad el problema es mío, aunque tal vez no exista o sólo se dibuje en mi cabeza. Necesitaba tenerte ahí cuando lloraba pero estabas ocupado. Y llegaste tarde. Además no me gusta que me vean llorar. Una de mis hadas en la vida está lejos y la echo mucho de menos. ¿Qué demonios me pasa? ¿Que coño le ocurre a mis percepciones? Me pasé dando consejos estúpidos que no podía cumplir. Te quiero pero no estoy enamorada de ti. Vaya frase más absurda. ¿Y qué quiero yo? Estoy perdida. Las cosas cambian. Ya no son como eran en aquel entonces. Y aquel entonces me susurraba por las mañanas que sonriera cada minuto del día. Ahora sonrío menos. Eso me comenta el espejo. Quizá tenga razón. Somos vulnerables. Y yo no sé qué coño hacer. Se acerca Agosto. Preveo silencio en tu mirada. ¿Y en la mía? Quizá ya no quede nada.
Este cuento no es eterno.

domingo, 15 de julio de 2012



Mucha gente pequeña, 
en lugares pequeños, 
haciendo cosas pequeñas, 
puede cambiar el mundo.


Quizá a veces no sea consciente de todo lo que aguanta por estar conmigo. 
Pero por eso, lo quiero aún más.

Sólo quería hacerte ver.

¿Qué sucede? Ideas en tu cabeza se amontonan y no dejan de hacerte sollozar. ¿Que es lo que pasa? ¿Que falla? Tú que pensabas que sólo faltaba la puntilla en la historia y parece ser que ni siquiera has encontrado la pregunta correcta. Y ya no sabes qué más hacer. Ni siquiera si lo que haces verdaderamente está bien hecho. Quizá ahí esté el error. Todo lo que ponías sobre la mesa con firmeza es inútil. Pensar es inútil. Mirarte cuando tiemblo es inútil. Incluso besarte cuando mi mente grita es inútil. Nunca supe si de verdad éramos tú y yo, o únicamente los dos. Dicen que la pérdida acrecienta las emociones. Amas más cuando ya has perdido. Pero perder duele. Yo le tengo un gran terror. Quién sabe si las cosas son así y seguirán o decidirán cambiar. Es que la noche siempre es corta si estoy comiendo de tu boca. Y añoro esas noches y vivir pegada a tus despertares. Sólo quería recordarte que me encantas. Tú, el sonido de tu inconfundible risa y esos susurros que bendicen cada momento que vivo junto a ti.

jueves, 12 de julio de 2012

Lo que te remueve por dentro.



dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe


Alejandra Pizarnik

Si me caí, 
fue porque estaba caminando. 
Y caminar vale la pena, 
aunque te caigas.

Ojalá te de suerte siempre.

Dejadlo, que no lo vais a entender.
Y entonces sucede. Me apresas con un lazo invisible que sólo puedo sentir yo. O quizá no. Y me miras. Sonríes. Hablas. Te escondes. Me enseñas. Son momentos que tal como vienen se van, aunque indudablemente perduran. En tu mente y en la mía. Y me tocas y huelo como hueles. Y te inventas cosas que no sirven y helicópteros que caen y que no sé construir demasiado bien. Esto es todo lo que hay. Y está francamente bien. Fíjate como ha cambiado todo y sin embargo tú y yo nos silenciamos igual. Es cierto. Se nota la madurez en tu forma de mirarme. Ya no me comes. Sólo me miras. Y eso también está bien. Y ahí nos pasamos las horas con tu música de fondo y con cosas incoherentes. También están las que son demasiado complicadas y sólo mencionamos, ya que no merece la pena arruinar las horas, ni arruinar la tarde. Y si nos vamos volvemos, y si tú me llamas yo voy. Y siempre con tu larga espera. Fíjate que nadie entenderá esto que escribo y aún así necesitaba plasmarlo en algún lado. Es (lo sigue siendo) un placer enredarme en tu compañía y en tus notas una vez más, desde hace tiempo. Ya ves, para estas emociones sólo es necesaria la chispa adecuada.

jueves, 21 de junio de 2012

Me quedaré con muchas ganas de verte.

De esto que... de repente, se te va la paz. Vaya por dios. Con lo que tú necesitas ahora la paz. Vaya bicho, que se va justo cuando tiene que quedarse quieta en el sofá. Se me cambia la mirada. Y el alma. Y tú qué vienes ahora a decirme. Aparece de una puta vez. No se puede vivir con tanta presión por todos los rincones. No por el hecho de soportarla; no es tan difícil aunque te pese en la espalda pero ... ¿Cómo se puede trabar con la incertidumbre y la duda? Si alguien lo sabe que venga y me enseñe a aprisionarla en algún cajón, porque yo no puedo más. Y no sabes exactamente si la gente confía o no en ti y los motivos de ello, así que decides dejarlo. Y dejar las cosas sin contestar no siempre es bueno. Nunca lo ha sido.

viernes, 15 de junio de 2012

Disfrazarse.


Se miran, se presienten, se desean, 
Se acarician, se besan, se desnudan, 
Se respiran, se acuestan, se olfatean, 
Se penetran, se chupan, se demudan, 
Se adormecen, despiertan, se iluminan, 
Se codician, se palpan, se fascinan, 
Se mastican, se gustan, se babean, 
Se confunden, se acoplan, se disgregan,
Se aletargan, fallecen, se reintegran, 
Se distienden, se enarcan, se menean, 
Se retuercen, se estiran, se caldean, 
Se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
Se tantean, se juntan, desfallecen, 
Se repelen, se enervan, se apetecen, 
Se acometen, se enlazan, se entrechocan, 
Se agazapan, se apresan, se dislocan, 
Se perforan, se incrustan, se acribillan, 
Se remachan, se injertan, se atornillan, 
Se desmayan, reviven, resplandecen, 
Se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
Se derriten, se sueldan, se calcinan, 
Se desgarran, se muerden, se asesinan, 
Resucitan, se buscan, se refriegan, 
Se rehúyen, se evaden y se entregan.  
Oliverio Girondo
Y ya está, así es como ganamos la partida.

domingo, 10 de junio de 2012

Sinergicamente iguales.

Con nariz de payasa roja (azul, amarilla o verde)
LA VIDA
sin fundamento,
sin base,
sin ataduras,
sin patrones, 
sin instrucción,
sin modelos,
sin órdenes,
sin reglamentos ni estatutos
sin guías.
LA VIDA.
Sólo con convicción.


Créeme que si.

Podríamos ver la música 
si oliéramos los colores.


sábado, 9 de junio de 2012

Malévolo

Que yo quiero florecer en tus lunares,
pintando con mis dedos los trazos de tus destellos,
sintiéndote cerca y en las estrellas,
sonriendo al acariciarte,
mirándote soñar.
Que yo quiero tocarte cuando me elevo,
que quiero acercarme a tus dedos,
callarte la boca,
pintarte la vida,
mirarte soñar.

martes, 5 de junio de 2012

So no tears... for me.

Siempre me dijeron que es bueno tener secretos. Pequeños. Para compartirlos quizá con esas personas que te hacen vivir un poco más. Mi abuela siempre me animó a no contarle nada a mi madre, decía que las mejores confesiones se hacen a las abuelas. Aún me acuerdo, y yo reía, a sabiendas de que ninguna acabaría por enterarse de esas cosas que al fin y al cabo te apresan el alma. Pese a ello, a veces existen secretos que no hacen tanto bien. Secretos que son más grandes, algo más infumables. Secretos que quizá te devoran por dentro. Convivir con ellos y aprender que aún siguen ahí. Y seguirán. Chismes que pueden arruinarte la vida como la conoces a día de hoy. Entera. No hablo de secretos confesables. Son de esos que jamás podrán ser pronunciados. Existe una relación entre tú y ellos. Y nada más. Algo dura, algo pesada, incluso más cruel de lo que se pueda imaginar. Y tú callas, porque a estas alturas se te da de maravilla. Mi abuela nunca mencionó qué hacer con esos otros secretos tan enormes, y como no me enseñó nada, yo sólo decidí qué era lo mejor para conversar la vida tal cual. Vinieron y se aseguraron de asfixiarte por la garganta sutilmente dejándote sin aliento. Y tú ya no puedes hacer nada. Ni siquiera compartirlos con esas personas que te hacen vivir un poco más.
Marwan
Aún sin saber muy bien la razón,
me da a mí que lo mejor de Junio
son los días uno.

Tú qué, ¿te supones?

Y me mira. Como si el mundo fuera a caerse en ese instante. Rodeados de realidades que concuerdan pero que a duras penas pueden si quiera tocarse. Y me examina. Y espera que yo lo mire susurrando con la mirada: 'Todavía me acuerdo cuando te besaba'. Y desaparezco, porque ya estoy harta de jugar o quizá nunca entendí el juego. Ya nos llegó el momento. Y se fue porque tú dejaste que huyera. O quizá fue culpa de los dos. Son dos instantes tan intensos que me cuesta olvidarlos cuando sueño por las noches. Y él sigue mirándome.

sábado, 19 de mayo de 2012

Vente conmigo.

Y se siente bien profundo cuando las cosas cambian tanto que ni siquiera pueden ser recordadas como antes. Están todos locos. Quererse es doler. Y temblar. También dejarse tocar por otras pieles. Hay melodías que se han grabado tan fuerte en ese espacio de tu mente que nunca se borrarán, pese a los años y los rencores. Me enloquece. Quererse es caminar. Cantando. Enviar suspiros sellados en cartas que se llevará la corriente. Me di cuenta de eso que tú siempre pretendías esconderme. Quererse también es huir. Quizá para volver después. No hay mayor libertad que tenerte enfrente. Se siente tremendamente frágil cuando se deslizan por tus dedos los recuerdos de tu vida y acaban alzando el vuelo. Estamos todos vivos. Es lo único que merece mención.

miércoles, 16 de mayo de 2012

No sé lo que acabó sucediendo.

Es complicado, al igual que tú. Al igual que todo el mundo, supongo. Yo casi siempre supongo y pocas veces afirmo. Es como un tope, como un seguro, algo que te resguarda un poco del error. Pero aún así el error viene y te tira por las escaleras. Las yemas de tus dedos me recuerdan diversos instantes. Cómo se puede ser tan estúpida. Dejarse caer por la cuerda, y bajar e intentar tocar el suelo. ¿Vas a bajar a la tierra en algún momento o te vas a quedar en las nubes para siempre? La tierra me moja los zapatos y no da más que problemas. A ti tengo ganas de comerte y ganas de odiarte. Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos. Así nos pasamos la vida. Mientras tanto yo sólo espero. Y tú te deslizas por mi. Creo, inútilmente y a mi pesar, que las cosas sólo cambian si haces algo. Pero yo espero. Con dilación y paciencia yo espero. Algo. No sé muy bien qué. Algo de esas cosas que vienen y te cambian la vida. O te la arruinan. El destino, el karma. Yo nunca creí en esas chorradas y fíjate ahora, que vaya racha de suerte que llevamos tú y yo. Y que nos la merecemos, por engañar. ¿Y tú no escarmientas? ¿A estas alturas me preguntas eso? Ya lo hice. Yo no me dedico a limarme las uñas, como tú, sino más bien a quedarme sin ellas al rasgar las paredes de esta sensación que presiona mi alma. Venga si, venga va, que yo me animo si me das una respuesta. Y la tuya no me vale. Consígueme una nueva.

''Prefiero ser el eco de un recuerdo y reposar entre tus dedos
como el rastro de una estrella fugaz,
dejando alguna cosa en el tintero como el beso de un te quiero
y las promesas que no se cumplirán...''

Que ya decido yo por ti.

Lo que pasa aquí es que eres un cobarde.
Y no sabes lo que quieres.
Crees que me voy a pasar la vida entera detrás tuya.
¿Pero sabes que te digo?
Que te den.
Que te den, pero bien.

lunes, 14 de mayo de 2012

¿Donde están los besos que me debes?

Sincronicemos los latidos con la boca.
Entre tú y yo hay confianza. Sólo por eso. Y también por eso se nos acabó la suerte. Porque los descerebrados se juntan, es ley de vida. Porque las personas se atraen, alguien lo dijo así. Y se miran y se camuflan entre sonrisas y entre líos ininteligibles. Un bonito paseo. Agradable. Te llamaré. Y sino lo haces tú, ya me encargaré yo de encontrarte. Mira lo que haces con mi pulso. Y esa sonrisa que se aleja. Es una realidad. Casual. Abrumadora. Incierta. Que recubre los rincones de esa tela enmarañada y pegajosa que dejan los besos en la piel.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Vamos a dejarlo por hoy.

Dijiste que nunca mintiera,
que dijera la verdad aunque duela.
Y entonces se instala delante de ti y te dice: 'lo siento, a partir de ahora vas a tener que vivir conmigo'. Y tú le gritas y le gritas mientras ella repite que no tiene intención de irse. A ti no te gusta estar sola. Sentirse sola con gente alrededor es de las peores sensaciones que yo he podido conocer. Es como un abismo, sin fondo, sin anclas, un caer y caer y no saber cuando te vas a estampar ni con qué. Se te exigen decisiones, y tú sólo quieres dormir a ver si se van sucediendo los días y de repente el despertador te anuncia algo bueno. Vaya tristeza de sensación. ¿A qué saben los buenos días? A mierda, me dijeron una vez. Quizá tengan razón. Son sólo etapas, pero tú no puedes tirar de los pies. Una lucecita se acerca y te acaricia y entonces el mundo desaparece e imploras que nunca desaparezca de ahí. Pero se va. Así como todo lo bueno, porque lo bueno siempre se va. Sin embargo, lo malo viene. Rápidamente, sin que apenas te des cuenta. Y encima viene todo de golpe. 
Por eso lloro. 

domingo, 29 de abril de 2012

¿Es o no es?

La felicidad está escondida en la sala de espera de la felicidad.
Eduard Punset.

Y luego nunca sé volver.


Dicen que, sin lugar a dudas, la inspiración del escritor reside en la infelicidad propia. Para escribir necesitamos llevar una vida de mierda, para escribir es imprescindible estar realmente jodidos. Sin importar el motivo, desde mentiras hasta frustraciones pasando por un sinfín de lamentos y cabreos. Para saber escribir y hacerlo bien, una necesita un camino de gilipolleces varias que nos suscitan a la escritura de verdaderas obras de arte. Nadie quiere leer lo bien que te va o lo fácil que lo tienes. Además, siempre se catalogan los genios después de muertos. Díganme, señores, ¿qué sentido tiene eso?

Héroes.

Navegas entre tantas y tantas opciones que no hay manera de elegir ninguna. Elijas lo que elijas vas a joder a alguien, empezando por ti, sin dudarlo un segundo. Rachas de viento que nos visitan. Oportunidades que se escapan y no son capaces de volver. O no quieren. ¿Mejor? Ambigüedad. Cada moneda tiene sus dos lados. Aquí nadie entiende nada. Quizá tú, y apenas puedes. ¿Qué hacemos? Sólo contéstame, ¿qué hacemos ahora?


sábado, 28 de abril de 2012

Tú,yo,nosotros.

Vino y me abrazó. Así como no te abraza nadie nunca. Así como parece que se puede caer el mundo que a ti no te importaría ni lo más mínimo. Así como si se tejiesen en el aire de seda los anhelos de tus noches. Así de nítido, de oscuro, de cercano. Y en su abrazo sentí la calided que tanto añoraba y ese suave tacto de su piel. Tanto que lo echabas de menos. Sí, te hablo a ti. Tú sabes quien eres. Cuando no tengo qué ponerme, me pongo a extrañarte. Son de esos momentos para meter en alguna caja de cristal aver si por suerte o fortuna jamás logran salir de ahí. Así de simple, de difícil, de oportuno. Vino y me abrazó. Y me elevó en el aire a pesar de que no me gusta nada (aunque la mayoría de las veces me haga gracia) y también consiga sentirme querida. Cosas de esas incomprensibles pero que al fin y al cabo siempre son así. Por detrás. Despacio. Acercándose a mi oído y rodeandome con sus brazos. Así de cruel, de profundo, de real.

3 días después.


Fogonazos de luz. O en su declive de oscuridad. Incansables, que no se rinden. Que a veces mueren, y otras te despiertan . Dejaron de ser sueños algún tiempo atrás. Pura palabrería, o quizá pura verdad. Tal vez disfrazada. No es hora de pedir, ya no queda nada más. Que te devuelvan lo que es tuyo, y un sé feliz, como dices siempre. Vuelven a ti y te acorralan. Y les gritas, casi afónita. ''¿Cómo no te voy a querer?'', y desechos. Instantes. Uno más, y otro, y disculpas y recelos y secuencias que impactan. La lluvia que resbala por tu mejilla, sonrosada. La gente que se pierde los mejores momentos de la vida. Mojarse cuando diluvia, calentarse en la chimenea o tan sólo recordar. A veces recordar duele, igual que lo bueno, que también duele. Sobretodo cuando se va. ¿Y porqué dejamos que se vaya? ¿Más fácil adormecerse? Y de nuevo flashes que se disparan en tu subconsciente. Caminos largos, que se turban de niebla, que resurgen en mitad de destellos. Nadie brilla como tú y mi corazón late, imparable mientras un sudor frío recorre mi espalda. Diferentes agonías, imperdonables lamentos. Ahora te jodes. ¿Y qué más dará? Ya no te lo pueden quitar, aunque ni siquiera lo percibas. Qué culpa tengo, si ya no me acuerdo. Y más fogonazos de luz, más conversaciones tristes, o que suscitan tu atención. Recuerdos. Despiertos. Indomables. Callaos de una vez.
Por favor.

miércoles, 25 de abril de 2012

Mira, que hoy no.

Y entonces tú te levantas por la mañana, oh sí, que gran día te espera, son las siete de la mañana. Las jodidas siete de la mañana y tú querrías despertarte a las diez. Te conformas con las nueve. Incluso las ocho al menos. Y miras el despertador y le dices: joder, gran cabrón, párate un rato, tan fácil que lo haces cuando tengo que estudiar. Y te levantas, a duras penas y sabiendo que sino lo haces ya no abra otra oportunidad para hacerlo. Y te vas chocando con las puertas y llegas al baño. Abres el agua y te quedas pensando: que cantidad de litros estoy desperdiciando. Así que te pones a echarte agua como si no hubiera mañana hasta que se te congelan los parpados y del frío tienen que permanecer abiertos. Y te vistes y te vas. Y después de seis horas allí metida firmando papeles de asistencia y perdiendo los que tú tienes, vuelves a casa. Y estás cansada pero te tienes que volver a ir, así que te vas, y andas y andas y andas y al principio lo haces con ganas y bien rápido, y das la puñetera clase de inglés que está en el quinto copón divino y al salir de allí te encuentras cada vez peor. Y compras galletas a ver si algo de azúcar te ayuda a tirar, que llevas muchos días sin dormir bien y a la vez haciéndolo muy poco. Y vuelves a llegar a casa, porque siempre se vuelve a casa, como los anuncios de por Navidad, pero al igual que antes te vuelves a ir. Lo preparas todo y te vas. Y todos tus destinos son erróneos y al final no haces nada de lo que tenías que hacer, así que harta del día, decides relajarte, cenar y acostarte pronto. Vas a ducharte. Y de repente se oyen voces y quejas y sales de allí y observas agua por todos los lados y más quejas y más voces y más toallas y la fregona que en vez de tragar agua la expande y se está metiendo debajo de los sofás. Y tú te vas a cargar los muebles, dicen. Tú pones paños y más paños y toallas pero el agua no se va, sino que sale por debajo de los rincones cada vez más, yo sólo quería cenar y acostarme, si no pedía nada más. Y cuando todo está relativamente seco pero aún puedes matarte, ya que vas descalza, coges un yogur de la nevera y te tumbas en la cama. Por último repites eso que afirman de Es cierto que hay días que es mejor no levantarse.
Joder, gran cabrón, mañana otra vez a las siete.

martes, 24 de abril de 2012

Siento que yo toco el cielo.

-Iba sin pantalones por la calle.
-¡Joder! ¿Porqué no llevabas pantalones?
-Me recorrí la ciudad entera sin pantalones, y me sentí bien, sin pantalones, fresca, pero tremendamente bien.
-¿Pero porqué no te los pusiste?
-Creo que no me apetecía, o que se me olvidó, o quizá yo hice que se me olvidasen, no sé, no le des tantas vueltas, se quedaron en el armario, estaban muy agustito ahí y me dijeron: ''Señorita tú, hoy preferimos quedarnos aquí'', y de todos los pantalones yo quería esos, así que me fui sin ellos.
-Madre mía, estás fatal de la cabeza.
-¡¿Porqué?!
-¡Has ido a la facultad sin pantalones!
-Aquí estamos para comernos el mundo, no la cabeza.
We are young,
(como el viento)
y los pasteles de arcoiris.

¿No me ves?

Sólo se vive una vez,
para aprender a hacerlo bien.

Puede matarte y devolverte la vida.

¿Quién me contó que los cuentos nunca terminan? Mentira, verdad, a la par. Cuando los cuentos acaban, después de ese ''fueron felices y comieron (que por cierto, yo nunca lo he hecho) perdices'', no hay un fin, no hay un se terminó, no hay una lejana voz en el olvido que cierra y rasga las hojas de los libros. La historia sigue. ¿Y cómo? Todavía no lo sé, ni siquiera puedo creerlo aún. ¿Cómo puede durar lo bueno tantísimo tiempo? o ¿Porqué cambian las cosas cuando están bien? Ojalá no se terminen nunca mis historias, que no quiero decir mis cuentos. Ellos ya sí se acabaron. Y así como empezaron se transformaron en meros recuerdos. A mi me gustan más las historias, quién sabe porqué. Quizá por los amaneceres, porque las historias me despiertan en mitad de la noche y me besan la frente, y agarran y me abrazan. Los cuentos no hacen nada de eso, sólo hablan y hablan y rápidamente te engañan. Y ellas, así en un susurro que encoje tu alma, se apoderan de ti y consiguen hacerte volar.
Y a mi eso de volar
(y mojarme)
es de lo que más me gusta.
Llevo dieciocho años buscándote.
¿A mi?
A tu sonrisa.

Si te quiero, es.

Primera persona del singular, presente del indicativo del verbo querer. Dos palabras, tres sílabas, ocho letras. Novecientos sentimientos, seis caricias, una sonrisa. Puedes gritarlo día a día, comértelo, soñarlo, agarrarlo fuerte o puedes tenerlo callado durante toda tu existencia. Puede ser el amor de tu vida, un pasatiempo, un amor de verano, de invierno, uno que vino con las flores de primavera, o con las hojas del otoño. Una palabra puede colarse entre tus poros, invadirte y derramarse dentro de ti, también puede joderte la vida. Dicen, esa es la magia del a m o r.

sábado, 14 de abril de 2012

La melodía de mis monstruos

Llueve 
estruendosamente, 
como una tormenta de arena,
sin calma,
mis lagrimas 
al mismo son
enmudecen a las nubes,
que andan deshaciéndose,
peligrosamente,
embriagando mis ojos
cual algodón.
Y la gente huye de este sentimiento,
pobres cobardes,
¿a donde irán?

jueves, 12 de abril de 2012

Sí, te hablo a ti. Tú sabes quien eres.

De mejores recuerdos me han borrado. 
Y las notas se golpean unas contra otras y tú sólo puedes sucumbir a ese delicioso y estremecedor tormento particular y a ese reclamo de magia que se desviste delante tuya. Y tú, gozosa, les pides que continúen, 'sí, por favor, no dejéis de sonar', ardua y ávidamente se entremezclan con tus patéticas ideas, con las enormes palabras que te asfixiaban, con las paredes a las que te atan, con los colores que describen su sonido, con la mirada de encanto cuando observas como gimen, altas y lúcidas en tus oídos. Dadme, mis niñas, un candente susurro justo en mi boca que me haga gritar y arruine la realidad que tengo delante. Convincente, alagador, desafiante, caliente. Una más, sólo tócame una más.

Si amas a alguien, déjalo ser infiel.

Quejas y reclamos.



¿Y tú, tienes amor o te lo hago?

Posdata; la lluvia.

Nace la nostalgia buscando un corazón.
Esto de dejarse la piel es bastante extraño. ¿Y tú que haces aquí? Nadie te ha pedido que volvieras. Sí, ya sé que lo sabes. Yann Tiersen es uno de mis compositores preferidos. Sólo apúntalo. No me gusta la naranja. Aún estás a tiempo de irte. También puedes anotarlo si vas a trascribir cada una de mis palabras. Adoro el azul y mi número es el nueve. También me gusta la piña. Mis ojos son verdes. Apunta eso en jodidas mayúsculas, por favor. Ni azules, ni grises, ni verdes-azulados, ni azules-verdosos, mis ojos son verdes, y son los de mi padre. Nunca me he llevado bien con mi madre, pero él es diferente y me enseñó a colocar las piezas necesarias cuando se me caían los tabiques de todas mis ilusiones. Es un gran tipo. Mi hermano se llama Ángel, pero de ángel no tiene nada. Me gusta el chocolate, si es negro mejor. Adoro Mr Nobody y la canción Le moulin. ¿Lo has escrito todo? Detesto las arañas pero me gustan las zanahorias crudas, aunque sean naranjas. Creía que suspendería el examen de anatomía. Tuve un seis al revés. Me gusta el piano y el aire que me despeina. Me cansa el sol, pero me encanta tumbarme en el césped con buena compañía. Hay algo que no cuadra aquí. ¿Quién eres tú y qué haces leyendo esto? Coge tus papeles y lárgate de aquí. Es lo último que vas a tener de mi.

miércoles, 11 de abril de 2012

Es lo que tienen.


“Las casualidades no significan nada, no demuestran ninguna teoría. Solo exponen que cualquier combinación es posible, que la vida es más fantasiosa que el arte.” 
(Corre Rocker; Sabino Méndez)

Cicatrices en la lengua.

Se apaga. Parece ser bueno. Se apaga lentamente aunque a veces resurge. Tus sentidos sucumben a todos esos recuerdos. Dicen que ya es viejo aquel que tiene recuerdos. Y tú tienes cantidad de ellos, de esos que se esconden por los rincones. Que te tocan, que te besan, que se desviven una noche sin más. De esos que ya no vuelven. Y sales a la calle y tratas de olvidar. Has tomado una decisión. Buena. Lo correcto. Lo que se debe hacer pero nunca se hace, lo que nos oprime el pecho y nos deja sin un mísero soplo de aire. Se apaga y eso parece ser lo mejor. Vamos a perdurar el tiempo y a estirar una copa eternamente. No me busques. Tendría que pararme delante de ti. Y besarte, en la frente. Se consume, como esa cera que se derrama alzando una vela en el aire. Introduces tus dedos y ahí se adhiere firmemente. La yema de tus dedos acaba de adquirir una vida más. Son cosas demasiado complicadas que sólo entiendo yo. Y quizá tú, pero tú ya no estás. Y es lo mejor. Sabemos que no te olvidaré, ni tú a mi. Me lo dijo tu sonrisa ese día que nos llovió encima. Y ese olor me hizo evadirme de la realidad. Quieta. Párate. Vamos a dejarlo, más fácil así.
No te des por aludido, esto sólo es para mi.

miércoles, 4 de abril de 2012

I can show you.

A mi pesar, Mika, I'm not agree with you.
I LOVE days like this.

Fibra sensible

Ella fuma. A veces. Muy poco. Cuando se agobia, más bien cuando tiene miedo. Miedos. Y entonces me llama. Me llama y me pide un cigarro. Y me cuenta sus temores. Necesita nicotina para confesarme cosas. A menudo yo ya las sé, porque la conozco. Son muchos años. Pero yo la escucho y ella me habla. De todo pero siempre de lo mismo. Otra vez de ella, de ellos, de nosotras, de la vida, de ese vaivén sin sentido. De cómo se equivoca constantemente. Y entonces yo, sin que lo sepa, también le cuento mis oscuros. Y ahí se cambian los roles y es ella la que ofrece el cigarro. Y tú la que hablas, y la que se cansa. A mi me gusta escuchar, aunque luego nunca sepa qué decir ni como coño ayudar. Y ella me dice que esas cosas no se hacen. Y yo le digo que no, que están mal. Y las palabras se deshacen en el aire, en la ropa, en las ideas que fluyen entre ambas. Entonces te das cuenta de que no se puede superar una palabra. Un abrazo. Una mirada que te pida ayuda y consejo. Con ella es más fácil. Con ellas. Y con él. Tres personas. Daros por aludidos, vosotros que leéis esto. Ella fuma y me cuenta porqué empezó un día cualquiera a hacerlo. Y yo la callo y le digo que deje el pasado atrás, donde no se pueda ver, donde quede tras las cenizas de algo que prendió rápido y ardió con mucha fuerza. Y ahí nos quedamos, en mitad de cualquier avenida sin saber muy bien a donde nos llevan las palabras y porqué hay veces en las que necesitas que alguien venga y te ofrezca un cigarro.

martes, 3 de abril de 2012

Gritos de mimo.

''Y me he inventao, 
una celda de cristal,
donde encierro mis miedos 
y te puedo cantar.''

22. Y seguirán.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21... 22. 
Sí que son números. 
Más semanas son.
Y más días.
Y muchas horas.
Miles de segundos.
¿Qué hicimos con ellos?
Por algún lugar hay un álbum. 
Y más fotos.
Y muchos instantes.
Miles de momentos.
¿Qué sientes tú por dentro?
A mi me arden las costillas de quererte y se me hiela el corazón dentro de tus inabarcables gestos, allí en una celda de cristal. A mi me emborrachan las palabras que me susurras en todos los instantes que surgen de la nada y se convierten en todo lo que creamos. A mi se me deshacen las ideas cuando apareces. Se me cae el mundo al suelo. Así tan deprisa. No hace falta nada más.

El ruido que hacen los huesos que se rompen en el alma.

Qué voy a decirte yo. Haces bien. Aléjate de eso que te perturba. Es curiosa esta sensación. ¿Te perturbo? No sé si me alaga. Es más algo como no tienes idea de una mierda. Mejor así. Vive feliz. Nosotros ya cargamos con ello y no es necesario expandirlo más. Tú me entiendes. Ya sabes como son esos chismes exasperantes. Alguien me dijo que evitara y afirmara con precisión eso que me rondaba la cabeza. Lo que no imaginaba es que el espejo ahora me miraba del revés. Por las noches ya no soñaba con escaleras, sino con gente que iba y venía de todos los lugares. Frustrante. Aquí no se entiende nada. Sólo tú y yo. Tú y yo. Tú y yo. Formar parte de algo. Que vicio. Que asco. Así es la vida. ¿Y tú como te sientes? ¿Yo? Depende del día. Existen momentos en los que se te clavan en las costillas las ganas de aire y a punto estás de saltar a la realidad con tu caja de música y todo. Pero no. También existen momentos en los que recapacitas. Qué voy a decirte yo. Aléjate. Evita que me merodee más.

jueves, 29 de marzo de 2012

Guardemos tus notas en los cajones.

A veces recuerdas que un día fuiste más pequeña y ese día llorabas sin parar. Abrías los cajones buscando algo, sin acertar el qué. Algo te llamaba dentro de tus lagrimas y gritaba que lo buscaras. Algo de paz, algo de amor que te recubriera por fuera y se colara por cada uno de los agujeros de tu piel. Y seguías llorando. Y vino tu madre y te dio la mano pero eso no sirvió. Aún buscabas con la mirada. Caíste al suelo pero nada de eso te afectó. Tú llorabas porque faltaba algo. Lo viste irse y querías volverlo a tocar. ¿Quién te lo había quitado? Un día te cogió en brazos y ya nunca más lo volvió a hacer. ¿Porqué? ¿Donde estaba? Había juguetes por todos lados y una enorme pelota roja. ¿Donde estaban esos gatos amarillos? ¿Dónde estaba quién te los regaló? A veces recuerdas que llorabas por esos dichosos gatos amarillos con ruedas. Se deslizaban por la rampa y se estampaban contra el suelo. Quizá alguien se lo inventó, pero tú llorabas. Llorabas por ese estúpido juguete de gatos amarillos, por su rampa verde, por que a tus seis años no supiste que nunca más lo volverías a ver y que, tras algún tiempo, sería tu deber cambiar las flores de su tumba.

porque amores que matan nunca mueren.

Hoy siento que el cielo eres tú.

Si lo he empeorado aún más... 
que bajen tus labios y me callen .
Mientras siga viendo tu cara en la cara de la luna ,
mientras siga escuchando tu voz entre las olas , 
Mientras tenga que cambiar la radio de estación
porque cada canción me hable de ti ...

Grande.

"Uno se mete a escribir porque no sabe boxear ni tiene agallas, porque tiene los dientes torcidos y no puede sonreír como quisiera, porque para los impotentes de toda índole no hay otro camino, porque todos los feos escriben o asesinan y uno no es capaz de matar una mosca, porque escribir da importancia, porque para que a uno le digan escritor no necesita hacerlo bien y para que lo llamen hijodeputa no importa si su madre es una santaporque tiene miedo de quedarse a la deriva sin hacer nada, porque no puede beber cada noche, porque ama a Dios pero odia las sociedades sin ánimo de lucro, porque no tiene novia, porque no hay emociones sino insultos, porque en su casa no hay tele y la radio se averió, porque la mujer del vecino es un bombón, porque tiene miedo de quedarse calvo y por eso evita los espejos.


Uno se mete a escribir porque no se atreve a asaltar un supermercado, porque ama a una mujer y ella es la novia del chico listo de la cuadra, porque no hay suficientes revistas pornográficas, porque quiere hacer algo más que cagar y masturbarse, porque no es el chico listo de la cuadra ni el chico fuerte ni el gracioso, porque es el chico nada, porque vale tres tiras de verga, porque afuera lo cascan, porque su madre grita todo el tiempo, porque no hay ilusiones ni luz al final del túnel, porque su mente vuela bajo y nunca será otro Cioran, porque no tiene valor para saltar, porque no quiere la esposa fea que merece, porque tiene miedo de morir sin haber probado un bello culito, porque no tiene padre, amigos o fortuna, porque no tiene el modo de escupir de Clint Eastwood, porque se atasca entre una y otra intenciónporque érase una vez el amor pero tuve que matarlo. 


Lo bueno es que escribir no sirve para nada de lo que uno quiere. Escribir es un límite, un dolor, un defecto más. Lo bueno es que después de hacerlo te sientes pésimo. Nada ha cambiado, todo sigue en su sitio (salvo tu jodido cabello) [...] Lo bueno es que escribes y sigues soñando con la mujer del vecino, sueñas que la tienes agarrada por las orejas hundiéndole los pelos. Lo malo es que escribir no cura tus deseos asesinos, que asaltar un supermercado sigue siendo tu objetivo imposible. Lo bueno es que escribir es otra forma de cagar y masturbarte. Lo malo es que lees a grandes autores pero sólo Bukowski te llega. Lo malo es que un día la chica linda se entera que escribes y no deja que se la hundas hasta el otro lado de la muerte. Lo malo es que escribir sirve para todo lo que tú no quieres."

Efraím Medina Reyes 
  (Érase una vez el amor pero tuve que matarlo) 

Por ejemplo que me desesperas, por ejemplo que sueño contigo.

Nadie se sumerge en ninguna aventura esperando resultados mediocres. La gente, pese a tener un chasco nueve de cada diez veces, desea tener al menos una experiencia suprema, aunque sólo sea una vez. Y eso es lo que mueve el mundo. Eso es el arte, supongo.

Pero qué bien te sientan las pecas al borde del abismo de tus ojos, parece que se vayan a caer.

Que he fracasado soñando, sí.

Hacía frío. Restos de olor a café. Es algo asqueroso esto de terminar asimilando cosas. Hace un tiempo jamás hubieras creído todo lo que abarca hoy, 19:34, tu cabeza. Cuando uno quiere, saca tiempo. Cuando no, saca excusas. Ojalá pudiéramos hacer todo lo que se nos pasase por la cabeza. Me presentaron un día a esa que lo prohibió. Se llamaba moral. No me cayó bien. Ni siquiera fue justa. En las noches hace más frío aún. Llevas todo el viento negándome la brisa. Lo detesto profundamente. Ya no es necesario viajar un rato por aquellos que fueron tus sueños. Aún siguen ahí, pero se alejan tranquilamente. Ni siquiera te dirigen la palabra. Apúntame una falta. Fui yo la que me equivoqué. ¿De qué coño huías todo el tiempo que estuve a tu lado? ¿De quién te vengabas? Suena a falso. Aún hay muchas batallas que ganar. Hablé con alguien. 'Lo peor es saber que no te va a volver a besar.' Algo se impacta en ti. Chocan, como las gotas contra el suelo. Cuando esa persona te toca y te sobra hasta la piel. Hay cosas que ni se buscan ni se hayan, están simplemente ahí. Eres especial. Nadie me advirtió. 'Cuidado chaval, que te estás enamorando', como decía Sabina. Te tengo en la cabeza y te prefiero en la almohada. Lo único que te pido es que no te vayas sin decirme como volver a encontrarte. ¿A qué saben los buenos días? Ahora dicen que hay muchos más universos infinitos como el nuestro. Ríete. Bendita ingenuidad.

Tuve que ir y volver.

“¿Dónde está la canción que me hiciste 
cuando eras poeta?”
“Terminaba tan triste 
que nunca la pude empezar”.

domingo, 18 de marzo de 2012

Corroborar dietas de hoy en día

Nunca es demasiado tarde para desayunar ni demasiado pronto para comer. 

viernes, 16 de marzo de 2012

En vez de respirar, me ahogo en ti.

Y a todos tus caprichos les llamas amar mal.
- Eso es lo que me mantiene vivo.
- Te equivocas, eso es lo que te mantiene solo.

No te engañes, que el no te escucha.

Posiblemente, 
tendría que elegir entre entender o sentir, 
entre ver o explorar,
entre dejarlo todo o conseguir más.
Posiblemente no elija nada,
y me pierda de nuevo en tus palabras,
y sólo así recuerde por que he llegado aquí...
donde es más fácil dar vuelta hacia atrás
pero tampoco puedo ver hacia donde llegar.
Estoy simplemente de pie...
esperando señales de humo,
de mi vida.
Posiblemente,
ya no haya más posibilidades.

jueves, 15 de marzo de 2012

Y jugamos a ser humanos en esta habitación gris.

¿Y ahora yo qué te digo? ¿Qué coño quieres que te diga? ¿Que porqué lo haces? ¿Que porqué no me hiciste caso cuando te dije que no lo hicieras? ¿Que me encanta? ¿Que me encantas? ¿Que porqué coño sigues dándome aire cuando estamos metimos en el fango hasta las rodillas? ¿Que si quieres otra sonrisa? ¿Qué si quieres otra noche igual? ¿Que si me tocas algo? ¿Que si te pongo mucho? ¿Que si te toco yo? 

It's all what I can say.

Los huesos se rompen, los órganos estallan, la carne se desgarra. Podemos coser la carne, reparar el daño, calmar el dolor. Pero cuando la vida se desmorona… Cuando nosotros nos desmoronamos… no hay ciencia, ni reglas exactas. Tan sólo tenemos que dejarnos sentir así. Y para un cirujano, no hay nada peor ni mejor que eso.

Ya está tu garganta para vomitar palabras

Ya se que sigues siendo huesos y piel, 
que nunca te salió corazón, 
eso lo sufrí yo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Cerca del peligro y sin equilibrio

Un día como éste, algo más tarde, algo más pronto, 
descubres sin sorpresa que algo no va bien, 
que, hablando en plata, 
no sabes vivir, 
que no sabrás jamás.


Ábrete.

Nada de ti, 
nada de mi.
Una brisa sin aire soy yo, 
nada de nadie.
''Pero no te sientas demasiado mal. Bueno, quizá tampoco pase nada porque te sientas un poco mal. No te morirás, y es lo menos que puede esperarse de alguien que no es capaz de arrepentirse."

Enamorarse un poco más de la cuenta era una mala inversión

Hoy el día sabe a brisa y a cortitos rayos de sol. Dan ganas de algo frío y algunas risas en el balcón… o tal vez chocolate; sí, como ese que solías cocinar de vez en cuando. El jazmín, aunque no lo creas, ya está en flor… huele dulce, como esas caricias expectantes que todavía no llegan. Cierro los ojos, pero no estás. Bueno, mis huesos se acostumbraron a la falta de tu presencia. Mis pestañas se sienten cálidas y el silencio de las cinco de la mañana ayuda a liberar tensiones ¿Seguro que no eres tú quien me masajea por detrás? Ah no, perdón, eran las notas perdidas de la guitarra que sonaba anoche y todavía revolotean en las paredes de los edificios y suben por mi espalda. Cierro los ojos, pero no estás… ¿O es que te escurres entre el colador de nubes y restos de sol? Sí, debe ser eso… todavía te escabulles para visitarme y tomar el té.
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My madness keeps me sane.