Salvarle a alguien la vida para destrozársela tú.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Por ejemplo que me desesperas, por ejemplo que sueño contigo, amor.


Tú sabes que a veces me despierto de noche y tengo absoluta e irrevocable necesidad de tocarte, de sentirte a mi lado. 
No sé qué tienes de reconfortante, pero el saberte junto a mí hace que en mitad del sueño me sienta bajo tu protección. 

Ahora tengo horribles pesadillas, 
pero mis pesadillas no tienen monstruos.
Sólo consisten en soñar que estoy sola
en la cama, 
sin ti. 
Y cuando me despierto y ahuyento la pesadilla, 
resulta que, efectivamente, 
estoy sola, 
en la cama, 
sin ti.

Ven y me acurrucas ésta noche.
Que me van pesando las horas cada día más.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Pero qué pasa aquí.



He decepcionado a mucha gente en mi vida,
 no te creas tan especial.

Qué bonito escribes, ¿tú también necesitas un abrazo?




La vida.
Quién me iba a decir a mi todo lo que está ocurriendo tanto tiempo después.
Tiempo. 
Porque -al final va a ser verdad- el tiempo todo lo olvida.
No me puedo imaginar a toda esa gente que no tiene letras como hace para cubrirse de la lluvia.
¿Qué hacen? ¿Cómo lo soportan?
¿Cómo entierran su futuro y -de nuevo- empiezan a construirlo otra vez?

Tal vez aún no lo sabes, pero me gusta la gente rota. Como yo.
Esa gente que no viene al mundo para inflar su ego ni agradar a nadie.
Gente que se desvive por ayudarte, que sienten de verdad y que atropellan la vida con sus miradas.
¿Qué sería del mundo sin esas personas?

Un verdadero héroe es el que cuelga la capa al entrar en tu vida y, en silencio, te abraza.
Y de esos quedan pocos.
Bonita esa gente que sigue sintiendo a pesar de las causas pérdidas.

Ya sabéis,
quiero pensar que fuera de aquí somos felices y follamos todos mucho.
Además
tal vez no lo sabes pero
La mayor parte del sufrimiento deriva de que nunca se es insustituible para nadie.







jueves, 10 de diciembre de 2015

Melancolía.

Cuánto lamento cómo fui. 
Todo el tiempo. 
En el antes, el durante y el después. 
Profundamente equivocada, inmadura, desequilibrada y emotiva.


Es un poco triste que algo tan feo como olvidar sea tan necesario para seguir viviendo.




No sé qué has hecho conmigo, pero no lo deshagas.



- ¿Qué me estás queriendo decir?
+ Te quiero decir que no entiendo muy bien ni cómo ni desde cuándo ni porqué, pero te quiero. Supongo que para saber que quieres a alguien no hace falta saber ni cómo ni cuando ni porqué. Todo empezó una noche en la que me sonreístes. Y poco a poco te miraba cuando te acercabas. Y cuando te ibas me quedaba un rato mirándote y por dentro deseaba que volvieras atrás y te despidieras con un beso. Pero yo me decía que no. Hasta esa noche en la que empezamos a hablar. A veces cualquier noche hace un milagro. 
El mundo es una mierda pero aún hay sitios llenos de magia. Y cuando digo sitios me refiero a personas. 
No sé si me explico.



lunes, 7 de diciembre de 2015

No es por ti, es por mí, he crecido.


La felicidad no es infinita.
Pase lo que pase,
por suerte
el dolor se desvanece también.
Lo único que tengo claro en este caos de existencia es que -poco a poco- todo llega. Todo. Y podemos patalear y desvivirnos por el camino pero el final es el mismo. 
Todo llega y todo pasa. 
Y no sé, poco a poco. Maduras, aprendes, te dejas llevar, te decepcionas terriblemente y te mueres a ratos. Qué locura.
Ahora no sé si te encontré o me encontré a mi misma. Ya sabes, qué bonito morir de miedo si el accidente eres tú.
De verdad,
creo que el mundo necesita más gente que piense menos y sienta más.
Lo malo de todo ello
es cada chasco que te llevas.
Mira;
No sé qué has hecho conmigo, 
pero no lo deshagas.


Aún no lo sabes, 
pero tú y yo separados
estamos mucho más cerca que otros muchos estando juntos.









domingo, 6 de diciembre de 2015

No eres lo que logras, eres lo que superas.



Te va a pasar la vida
y
yo seré
tu paz.




sábado, 5 de diciembre de 2015

Don't become who hurt you.

[...]
Nunca he tenido un diario al que, secretamente, confiar cada noche mis más íntimos y delicados sentimientos.

En lugar de eso, mi impulso natural ha sido el de exhibirlos como si importasen una mierda. Regalarlos antes del primer hola, analizarlos públicamente sin venir a cuento, colocarlos con mimo e insensatez sobre las manos del primero que pasa y decir: toma.

Te llevas cada chasco.

Madre mía: te pegan cada hostia en la puta cara.

Pero también creo que, cuando uno expresa impúdicamente lo que siente, tiene más opciones de relacionarse con gente que está igual o peor de la cabeza.

La personas que están fatal de la cabeza van y vienen, meten la pata a sabiendas, responden a un esquema moral propio y personalizado en el que nadie tiene la culpa de nada; te joden la vida con el fondo musical perfecto, transmiten enfermedades y dan besos muy bonitos.

No sé: con la gente que está fatal de la cabeza todo esto es mucho más sencillo.
[...]

Jose M.Campos.






Puedo follar con cualquiera que conozca una noche, 
pero sólo quiero dormir contigo.




domingo, 15 de noviembre de 2015

Nivel de autoexigencia; la luna.


“Elegimos el ejemplar más exótico. Nos enamoramos de su libertad 
y empezamos a construirle una jaula” 
José Sbarra 

Existen momentos en la vida en los que debes asumir que -indefectiblemente- has tocado fondo. De esas sensaciones que te recorren el cuerpo y es imposible hacerlas desaparecer. 
Anoche a las 3 de la mañana me eché a llorar y no había nadie en el mundo que pudiera quitarme la pena que llevaba dentro.
¿No os pasa a veces que os entran ganas de mandarlo todo a la mierda?
Nada, un día te levantas en un cuarto minúsculo y parece que los problemas no terminan de aparecer. La historia de nunca acabar, el mismo cuento, las mismas tonterías. 

Que sí, las oportunidades del futuro, la generación del cambio, la profesión que adoro, toda esta gente nueva y las miles de experiencias nuevas que tendré.
Pero las jornadas de trece horas, este dolor de estómago perenne y la desesperanza de una relación en la que todo es quiero y no puedo.

El resto no te lo cuentan. 
Ayer hizo tres meses que llegué a este lugar y podría decir que han sido los peores tres meses de mi vida. No me malinterpretéis, así lo siento.
En el fondo creo que el problema es sólo mío. Una falta absoluta -e inherente- de iniciativa para coger las riendas de mi vida y dejar de sufrir de esta manera. Actitud, avidez, esa magia que siempre he tenido.

En estos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada ni en nadie. Así pues no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte. Y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo. 

¿Éstas ganas de no vivir van a durar toda la vida?

Existen momentos en la vida en los que se te cae esa coraza que te has puesto y te quedas desnuda frente a la realidad. 
Y duele, claro. Cómo no va a doler tal cosa. 
Y entonces lloras, pataleas, explotas de rabia, dolor y asco y quedas exhausta en ese mar de lágrimas de las tres de la mañana.

Qué bonito queda todo si es poesía. Ojalá mi vida lo fuera y no todo este caos terrenal.
Que nada me haga falta para que nada me falte. Toda una utopía. 

Hay dos cosas que nunca seré capaz de administrar: mis emociones y el tiempo.
Tres meses ya. 
Así de mal.
Qué locura.





jueves, 12 de noviembre de 2015

Ya no hay piel para tanta grieta.




Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir
desborda el alma.

-Cortázar-




Inolvidable me gusta más que eterno.



Dime tú que no es amor cuando ya nos hemos despedido más de cuarenta veces 


y todavía no nos parecen suficientes.




Soñé contigo. Soñé que te miraba. Soñé que en un rincón de mala muerte te decía ''me he enamorado de ti''. De noche, porque siempre hemos preferido la noche. Y lloraba, lágrimas que brotaban de miedo al no poder controlar mis palabras. Y tú mirándome. Ahí estabas delante mía con ese sentimiento inadaptado. ¿Dónde colocarlo? ¿Donde dejarlo? ¿En qué esquina tirarlo?

Y entonces sonaba esa música de piano que tanto me gusta. Y me abrazabas, pero en el fondo sabía que estabas desapareciendo. ¿Cuál es el punto exacto en el que hay que dejar ir? 

Allí en aquel rincón me congelé de frío y me quedé sola. Soledad que embriaga la noche y una sonrisa que se acababa de esfumar. 

Y lo sé.

Tú no me vas a salvar de nada
pero
no quiero que me salves
húndeme
vamos
ahógame

dame esa puerta al infinito.



'Déjame que te espere, aunque no vuelvas'.


''Que las historias de amor no duran más de siete años y la crisis se inicia ya en el sexto. Que la pasión, incluso la más fuerte, se desvanece. Y el aburrimiento pasa a ocupar su lugar. La costumbre. Y todo parece igual. Apagado. Sin estímulos. Y el amor, ése que se describe en los libros y en las películas, resulta ser una mera fantasía. En ese momento se abren dos opciones: romper o engañar. Para renovarse. Para recordar cómo era esa poderosa sensación que te devoraba el estómago cuando pensabas en él. O en ella. En estar juntos. Y se sigue así, atrapados en un círculo vicioso de hipocresía en el que ninguno de los dos tiene el valor de decirle al otro que el sentimiento ha cambiado, que se ha agotado, que ha desaparecido. Qué tristeza ¿Así es la vida?¿Uno se vuelve así?''




miércoles, 11 de noviembre de 2015

viernes, 6 de noviembre de 2015

Todos somos el algo de alguien.


''Al menos estoy segura de algo: yo no quiero a alguien seguro de lo que quiere.
Quiero a alguien seguro de que me quiere.

Y ya está. Que nunca deje de dudar, pero que me tenga claro.
Que me tenga, claro.
Y que me ame oscura.''


jueves, 5 de noviembre de 2015

martes, 3 de noviembre de 2015

Imagina cómo sería ver todos los atardeceres conmigo.

''Nunca es suficiente. 
Jamás. 
En ningún aspecto y bajo ningún punto de vista posible.
Y yo creo que es por eso que estamos tan tristes.''









sábado, 24 de octubre de 2015

Dispara, yo ya estoy muerta.








Alguien que no tenga miedo a decir la verdad,

alguien que se arriesgue a perderme antes que a mentirme.







Qué bonitos 22.

A veces imagino que llueve porque el cielo ya no aguanta más las ganas de llorar al ver en que se ha convertido esta mierda de mundo.
Plasmar en un papel lo podrido que está el mundo para mi. 
Y la vida.
Y todo lo que algún día significó algo de verdad en mi pecho.
No sé.

Para cuando tú aprendas a andar yo estaré volando lejos de aquí. Lejos de ti. 
Lejos del cielo y del mar.
Ay 
dios, 
joder
cuánto echo de menos el mar.

Aún necesito una noche a solas sentada frente al mar. Sola. 
Irremediablemente sola.

Como cuando acaba la música y se cierra el telón. Cuando ya nadie aplaude, cuando ya nadie finge, ni mira ni ríe ni llora.

Qué bien, ese momento álgido de la noche en que te pones una canción y empiezas a hacerte añicos como a cámara lenta.

A veces imagino que llueve porque el cielo ya no aguanta más mis ganas de desaparecer del mundo de una jodida vez.
Y quién sabe.
A veces es cuestión de mantenerse a flote aún estando hundido. No sé, por absurdo que parezca a veces me da miedo ser tan valiente.

Lo peor de la vida llega cuando las personas se van. Ya veis, somos capaces de entender el significado de infinito y, sin embargo, incapaces de comprender porqué las cosas buenas a veces se tienen que acabar.

Lo prometo, una pesadilla más y desaparezco.

Al final siempre es lo mismo,
lo malo de llorar por dentro es que acabas llena de charcos que no se secan jamás.








viernes, 23 de octubre de 2015

Hold On Pain Ends.



Lo más difícil de narrar siempre es el presente. Su espontaneidad no admite proyecciones, fantasías, desenfoques. No sé si son ciertas mis manos bajo la lluvia, o tus ojos, aquí. Llorabas. Llovía. Quién deja a quién si todos andamos diferidos de nosotros mismos, dejando atrás lo que no entendemos. Asusta pensar hasta que punto somos prescindibles. Sé que no podré olvidar cuanto vi en tus ojos; dulzura, desarraigo, esperanza. Puede que fuera yo quien lloraba, 
puede que fuera en mí donde llovía. 











lunes, 19 de octubre de 2015

Te hablaría de amor, pero te llevaste el que me hiciste sentir.



''No tengo ni puta idea de números. Pero he estado haciendo cuentas 
y creo que esta noche es el doble si te quedas.''






domingo, 18 de octubre de 2015

No me duele cualquiera.


Creces.
a base de golpes, sí.
Vas madurando poco a poco, te mueres todos los días más. Follas, dejas que la lluvia te empape, cuidas a tus pacientes e ignoras completamente tu salud.

Mientras tanto todo te roza y tú sigues anclada en el mismo punto mental de siempre, sin más.
Cuántas veces hay que sufrir lo mismo para poder dejarlo ir. Quisiera saber.

Parece que la gente que tiene piel necesita que la toquen, que le den cariño cada tanto, y nada, a mí nadie me hace o hizo cariño, excepto tú, y prefiero estar muerta (no estar, porque no creo que uno se muera, sólo deja de estar)
que depender tanto de ti.

Creces,
a base de años.

He cumplido 22 años.
Me di cuenta ayer.

Y no nace en mi ningún resquicio de felicidad por ello en este instante. 
Una pena.

Qué decir, me sobra mundo por todos los lados.











Buenos días los que yo te daría.


Qué bonito correrme con sus palabras.



domingo, 11 de octubre de 2015

Tanta gente ahí fuera, y coincidir aquel día.



Caminé anoche durante horas. Era como si quisiera perderme en una calle nueva. Perderme absoluta e irremediablemente. Pero hay momentos en los que no podemos, no sabemos, no somos capaces de perdernos. Aunque tomemos siempre las direcciones equivocadas. Aunque perdamos todos los puntos de referencia. Aunque se haga tarde y sintamos el peso del amanecer mientras avanzamos.
Hay temporadas en que por más que lo intentemos descubrimos que no sabemos, que no podemos perdernos.
Y tal vez añoramos el tiempo en que podíamos perdernos.
El tiempo en que todas las calles eran nuevas.












jueves, 8 de octubre de 2015




Soy una mezcla rara entre un carácter de mierda
y una dulzura terrible.











Siento que este invierno se acaba.


Creo que siempre existe alguien que llega y rompe todas las ideas que tenías en la cabeza. Creo que es difícil hasta el momento en el que ese alguien aparece detrás tuya y te rodea con sus brazos. 
Y no te suelta.
Creo que en algún momento puedes creer que todo va mal y, así porque sí, sin que siquiera lo merezcas, llega y lo llena todo de luz. 
Y te hace reír y saltar y 
te hace ver la vida de una manera que tú nunca atisbabas ver.

También creo que si cierras los ojos y susurras su nombre
te invade esa extraña sensación de armonía y felicidad -tan oxidada-

Lo mejor de todo es que 
sólo tienes que mirar al espejo para encontrarla.
Lo peor
no siempre te vas a llevar bien con ella.








miércoles, 30 de septiembre de 2015

Deberías ver como sueño.



'' No sé lo que era pero teníamos algo especial y lo sabíamos. Lo podías ver en el modo que nos movíamos y hablábamos. No hablábamos mucho, lo dábamos todo por sobreentendido, y eso era lo que ponía negro a todo el mundo, el aire de seguridad que despedíamos. ''


Charles Bukowski. 
La Senda del Perdedor 

Manchas.





La diferencia entre vivir y dejar pasar los días es esta sensación de que te voy a estar echando de menos toda la puta vida. 

Y no sé, qué me vas a contar que no haya llorado ya. 


Quizá lo de vivir anhelando lo que nunca llegará sea tan sólo una preciosa manera de decir que somos unos cobardes de mierda. 

Yo la primera, sin duda alguna. 

Un día alguien me preguntó: ¿De quién huyes al escribir?


No sé vosotros, yo ya no sé ni lo que extraño.


Sólo un consejo: No intentéis dibujar el perdón. 


Al final todo es lo mismo;

amar profundo y que te hieran profundo, 

mientras gritan ofendidos lo mucho que te aman.






martes, 15 de septiembre de 2015



Hasta que nuestra mutua dejadez por la seguridad de tener nos 
nos separe.




A estos monstruos los llamaré experiencia.




Y me aprisionó. Me rodeo con sus brazos fuerte como si quisiera romperme y me miró con esos ojos que parecían devorarme por dentro. Sólo nosotros dos en aquel diminuto espacio y justo esas palabras que necesitaba oír.  Tu mirada clavada en mí y yo no podía parar de llorar.
No te mereces esto.
En aquella milésima de segundo quise arrebatarte todos los momentos que nos quedaron por vivir. Esa vida que emergía en mi sólo con tu presencia.
Ahí te has quedado, la pena más grande mi vida. Espinas que se encierran en algún rincón de la historia y de mi alma y ahí se quedan.
Yo aquí que casi llega el verano esperando que vengas para que me recuerdes ese invierno.
Este sentimiento. Secretos. Tanto problema junto y tan poca pasión.









lunes, 14 de septiembre de 2015




A ver, dónde coño se le grita al mundo que ya no puedes más, que así no, joder.


Raquel





Y -bueno- podría decir que; 
después de mucho sufrir siempre llega alguien que es un poco paz, calma y cielo. 
Y gracias a Dios o al universo que siempre encuentras gente nueva en el camino. 

No sé, pienso que cuando una persona es capaz de transmitirte tanto con su voz ha de significar algo, no sé muy bien qué. 
Tranquilidad en la vida y un amor loco, eso eres tú.

A día de hoy me doy cuenta de que todo lo vivido no podría almacenarlo en ningún sitio, salvo en mi cabeza.
Lo sé, para qué más. 
Mi obsesión por el orden mental. 
Y eso es bueno, supongo, no siempre hemos de acordarnos de todo. 
Los recuerdos se difuminan, las heridas sanan y el pasado va quedando cada vez más atrás.
Los lastres aún están presentes y espero desaparezcan pronto, -poco a poco-. En el fondo creo que el problema está en llamarlo fracaso cuando sólo ha sido otro intento.
Y así con todo.
Mucho me temo que donde mejor se vive es en tu propia versión de los hechos.

No sé, a querer nadie te enseña. Y mejor. Porque como te enseñen bien, estás jodido. 
En la vida hay que fracasar, romperse hasta que el ego y el orgullo se descompongan. Convertirse en otro. Luego ya, como ruina, volver a intentarlo.
No sé, nunca he entendido ese temor a no encajar. Sólo significa que no estamos hechos del mismo molde que la mayoría.

Y eso es increíblemente hermoso.







domingo, 13 de septiembre de 2015

El tiempo sólo cura lo que ya no te importa.





No sufro por amor, sufro por imbécil, que se parece mucho, pero no es lo mismo.



domingo, 6 de septiembre de 2015

La inutilidad del sufrimiento.



Ah, ahí estás. Te he estado buscando.






Tralará

Tres semanas desde que estoy aquí y por fin puedo escribir algo sin echarme a llorar. Es difícil adaptarse y cambiar de país no es tan fácil como parece. 

El primer día te ves con dos maletas enormes delante de un edificio mohoso sin saber qué hacer y de repente se pone a llover. Podría decir que no me corté las venas porque me las habían quitado en el aeropuerto.


La primera semana es, en general, una tremenda desesperación. Los trámites burocráticos te invaden la vida y no tienes móvil, banco ni tarjeta de crédito para hacer absolutamente nada. Vives en un cuchitril con un colchón con muelles y la comida es -cuanto menos- una absoluta mierda.


Creo que nunca me había enfrentado a un cambio de vida sin billete de vuelta a casa. Todo tan radical que ''ay dios''. He viajado muchísimo y he visto lugares que nunca pensé visitar pero, -aún así-, nada parecido a lo que estoy viviendo en este instante.


Además, el idioma no es una barrera fácil de sortear. Yo que me consideraba buena en esto y me han dado palos por todos lados. Todos los mierda protocolos que hay que aprenderse están -obvio- escritos en inglés.

La realidad es que el período de inducción -al menos la primera semana- es deprimente.
No tienes ya suficiente con la habitación minúscula, sin baño, mohosa y más fea de todas las que han encontrado que encima tienes que soportar una temática interminable de inutilidades de nueve a cinco de la tarde. What's more, sólo un descansito minúsculo de treinta minutos -veinte, porque diez tardas en pedirte algo- para comer ''una comida decente'', que todo lo que necesitas día a día tienes que pedirlo en inglés.

La sanidad británica yo aún no la termino de entender. El sistema británico en sí es distinto y no sólo te encuentras con millones de protocolos, formularios, papeles, registros, mierdas, mierdas y más mierdas varias que rellenar, firmar y -sobretodo- entender, sino que tienes que tratar de inmiscuirte en un sistema sanitario que no es -para nada- ágil y eficaz. 


El sistema en general es muy bueno en control de seguros sociales y cobertura al paciente en cuanto a entrada y salida del hospital pero -entre tú y yo- son unos auténticos inútiles en técnicas. Las técnicas asépticas brillan por su ausencia y el control de medicación no es tan exhaustivo como debería. La tontería de los trainings ralentiza todo el sistema en general y para entender el sistema informático hay que hacer un máster aparte.


Ya me estoy empezando a acostumbrar a la humedad y llevo un par de días aclimatándome a ese frío de por la mañana -que me encanta-.


Lo peor de todo, sin duda alguna, es la comida. Un tema que hacía dos semanas tenía más que controlado y que creía no me traería más quebraderos de cabeza. Sabía que sería difícil pero.... ¡Por Dios! ¡La comida es una soberana mierda!

Los británicos comen rápido. Comen rápido porque en ese descansito de media hora que les dan en toda la jornada laboral es imposible masticar más de dos veces un bocado y el estómago ya se hará cargo del resto.
Ni decirlo tiene, a mi todo eso me sienta fatal.

Por lo demás, quiero creer que todo pasa y todo llega. Todo es seguir en el propio camino. 


No me creo poder estar escribiendo esto casi con una sonrisa en la boca, después de volver de doce horas casi ininterrumpidas en las que los pacientes se tiran de cama y te muerden. Parece que siempre hay un rayito más de sol, siempre un poco más, siempre poco a poco, siempre somos capaces de dar y ser mucho más.

Parece que incluso cuando nos creemos vencidos, hemos de continuar.









sábado, 5 de septiembre de 2015


Escribo desde la cama . 

Desde una ciudad donde parezco desaparecer. 

Esto es simple: escribo. 

Y deberíamos estar follando.








We're all full of holes.

Sólo sabían amarse como niños.




Y uno de los dos tuvo que crecer.






Hay decisiones que te toman a ti.

''A veces uno amanece con ganas de extinguirse… 
Como si fuéramos velitas sobre un pastel de alguien inapetente. 
A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan
 y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos…
 Así es la vida, un constante querer apagarse y encenderse.''

Rayuela - Cortázar





lunes, 31 de agosto de 2015

miércoles, 26 de agosto de 2015

La verdad es relativa; te la puedes creer o no.


Y aquí en este sitio tan raro siento que podré encontrarme a mi misma. Estaba muy asustada e incluso quería marcharme y volver pero... justo hay instantes que te enseñan el camino. -pequeños, casi minúsculos-

Chica de -casi- veintidós años que deja una vida atrás y emprende otra nueva en otro país -de taxis y cabinas rojas- y viaja llena de vivencias, lluvia en la mirada y unos ojos verdes que no caben en todo el firmamento -porque no caben-


Tengo delante un mural con fotos de colores y una caja de cereales y dios, no puedo sentirme mejor. ¿Sabéis esa sensación de comerte el mundo y que se te quede pequeño? Pues creo que experimentarla aquí es un paso adelante en todo el camino que queda por delante.
Y eso es bueno, supongo -nunca hay que afirmar ya que nunca se posee la verdad universal-

Con lo que yo he fingido ser. Qué tonta. Con todo lo que soy y darse cuenta una noche a las dos de la mañana en otro lugar del mundo. Qué tonta. Tengo la terrible sensación de estar viva. Y no sé, sólo decir que en la actualidad vives tú mismo. La vida parpadea y te rompe los planes.


Hace tiempo que dejé de preguntarme para qué sirve lo que estudio porque me gusta pensar que algún día seré feliz. Fijaos, una noche ordinaria con un turno de ocho horas mañana por la mañana y eso es todo. Feliz. Quizá la felicidad consiste en ser capaz de racionar un sueño que dure toda la vida.


A mi una vez, cuando tenía veintiuno, me partieron el corazón. Tuve suerte.

Todo lo demás ha sido vivir.

Siempre he dicho que todo llega y todo pasa. Y... ¡sorpresa¡, ¡es verdad!
Pocas cosas me quedan mejor en esta vida que la soberbia. Algo así como tener las cosas lo suficientemente claras y -además- poder ignorarlas. Qué impertinencia.

Ya veis,

con suerte,
cuando llegue a casa no estoy.









miércoles, 12 de agosto de 2015

Volar.


Sólo me quedan doce horas para coger el avión y lo único que puedo sentir es un innegable anhelo de cambio. Creo que somos un montón de malos finales y unos cuantos errores aún por cometer. Y qué feo todo eso.
Tan tranquila en el sofá y de repente me he dado cuenta de que la vida no siempre nos premia. Al final me voy a tener que creer eso de que no se puede confiar en nadie. Todas y cada una de las personas en las que he puesto mi fe alguna vez han acabado destruyéndome, y no es una cuestión muy teórica sino que duele a más no poder.
Me encuentro entre la nostalgia y la pared.
Parece que el mundo no es tan brillante como ayer y las calles ahí, atestadas de injusticias y maldad.
Es terrible encontrarle el sentido a todo. A medida que creces tienes que aprender a vivir con la hipocresía y la soledad. Además, el desconsuelo y la tristeza se hacen compañeros de viaje y entonces hay que reservar un sitio más a tu lado en el vagón.
Y tengo que superar esto de sentirme culpable por actuar tal y como soy. De verdad, qué pena tan grande que te decepcionen las personas que más quieres.
Cuando a la decepción se le pone nombre, y es precisamente el suyo, la herida pesa más. Lo trágico de rendirse con una persona es que ya no hay vuelta atrás. 
No sé, 
no existe vacuna para un adiós.






miércoles, 5 de agosto de 2015

Fin del daño.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir(te) algo y no sé muy bien porqué he esperado hasta hoy.
Siempre he tenido que hacer más acopio de valor para pronunciar un ya no te quiero que para lo contrario. Y puede sonar terriblemente mal pero en el fondo es una liberación enorme.

Sí, debo ser yo. O eso, o tú has cambiado mucho en muy poco tiempo.

¿Y sabes lo mejor?

Me da absolutamente lo mismo.


A lo largo de todo este tiempo me he dado cuenta de todos los errores que cometí contigo, e igual que un día lejano te conté tantas y tantas historias creo que es hora de dejar de escribirte.


A veces entiendes lo que te dicen mucho tiempo después. Y entender todo de golpe es como una ráfaga enorme de aire que te llena los pulmones y oxigena cada poro de tu piel.

Siempre he sido de grandes palabras, de momentos brillantes y de calar en las personas tanto que duele.

La contrapartida viene cuando te tocan tanto a ti que te dejan ahí en medio de la nada. No sé muy bien cómo explicarlo. El eterno problema de que te falten unos y te sobren otros. He aprendido que nadie se marcha sin querer. Y las ventanas se abren de par en par y tú no sabes si tirarte al mar o nadar un rato.
No sé, empiezas a pensar en cosas imprescindibles y te quedas con un puñado de personas.

Y ahí dentro no estás tú.

Una pena.

Darte cuenta de la farsa que se puede crear entre dos personas con unas palabras bonitas y un café a media tarde. Y creo profundamente en esa gente que lo dice todo con una mirada, esa gente que grita silencios y que sonríe cuando la ocasión lo merece.

Pero a mí no me sirve. Y después de tanto tiempo me he dado cuenta de que nunca me ha servido.

Llegar al fondo de la cuestión para darse cuenta de que no hay nada. Toda esa predilección que tuve algún día por ti estuvo emborronada por un momento equivocado. Siempre hace frío a la sombra de alguien, es difícil de entender. Nadie me ha defraudado tanto como tú, tan increíble como veraz. 


Una palabra enredada en el pelo, un protocolo roto y la puta vida sonriendo ante un espejo. Estafada, defraudada, engañada y feliz. Así me has hecho sentirme siempre.

¿Y sabes qué?
No todo es que te quieran, no todo es que te cuiden, no todo es que te entiendan. Si cuando lo hacen no tiemblas por dentro, de poco sirve. Y puedes quedarte con esa vida, ya sabes lo que hablo. Y te aplaudo, yo nunca he sabido ser cobarde. Ninguna persona verdaderamente interesante se conforma con la realidad.

Lo bueno de escribir es que te vas desquitando de toda la mierda que tienes dentro y al final sólo te queda una pura y enorme bondad. Mi final alternativo es tan bueno que no necesito nada más. No des demasiadas explicaciones, ni siquiera a ti mismo. Debe ser triste hacer todo lo posible para que alguien te olvide. 


Y conseguirlo.

El respeto es lo único que hay que ganarse en la vida. El resto se puede conseguir robando, engañando o follando.

Y tú nunca has hecho ninguna bien. Nunca me has merecido. Escalofriante palabra.

Pero dejemos a un lado tanto sentimentalismo; ¿Quién no ha sido un hijo de puta alguna vez en su vida?

Desengáñate, si te creíste la mentira, es porque la necesitabas. No es por nada, pero se te ve la derrota en esa pizca de esperanza.

La vida te cambia todo menos los errores. Y lo infinito también se acaba, si no que se lo digan a mis ganas de tenerte.



Hazte así, que se te ven las carencias afectivas a kilómetros.




sábado, 1 de agosto de 2015

La vida pega fuerte y hay que estar preparado para todo (II)

Pienso que
a veces
la vida es muy puta.

He conocido a mucha gente en mi vida y podría jurar que todo el mundo, de una manera u otra, me ha defraudado.
Yo no me excluyo, por supuesto. Supongo que ante los ojos del mundo yo también he provocado esa sensación de decepción y rencor insoportable.
Y qué caos todo. 

Me acuerdo aún de aquellos tiempos en los que con oír su nombre tenía que sujetarme el corazón. Sin rencor y sin decepciones. Un corazón enorme, gozoso, lleno de alegría y vida, armado con fuego para derrocar el dolor, valiente, imparable, eterno. 
¿Qué queda ya de aquello?

Hay amores que es mejor terminarlos antes de que acaben contigo. Tal cual.

Y también he conocido muchos amores. Y sexo; sexo del bueno, del malo, del que se te eriza la piel con sólo imaginar que te tocan, de ese que termina y apenas sientes, de aquel que te estremece desde la cabeza a los pies y de ese que se hace refugiado en cariño y en amor.
El peor, sin duda, este último. El que más duele.

Con 17 años tuve un amigo que siempre decía: 'Lo bueno, duele.'
Lo repetía una y otra vez casi todos los días. Nunca quise hacerle mucho caso, más porque me tenía comiendo de la palma de su mano que otra cosa. Y casi me enamoré. Y me dolió, más de lo que hubiera pensado en aquel tiempo. 

Sí que es cierto que conforme van pasando los años las emociones se van transformando en algo más táctil e insípido. De aquel fuego que te ardía en el pecho sólo quedan las cenizas. Todo decae, se vuelve sólido, deja de volar.

Prácticamente todas historias que he tenido han acabado haciéndome trizas. Solía irme sola, andando y desolada por las calles para que algo en el aire tratara de calmarme. Y no. Al final nada te calma. No hay nada más triste. Porque hasta nunca es hasta nunca pero adiós es.... ¿hasta qué?

También he aprendido mucho de todo ello, claro está. Y pienso que sino ardes por alguien, si nada te sacude el alma o si apenas te toca el corazón una caricia vas mal, algo te detiene, vives a medias.

Es difícil. La vida pega fuerte y hay que estar preparado para todo.
Y lo más difícil de todo es escribir. Escribir que es como desgarrarte mientras suena algo en tu cabeza que te come poco a poco. Escribir que es como poder volar, pero sola, siempre increíble y terriblemente sola.


Casi siempre es tarde cuando comprendes que era a ti a quien deberías quererte. 
Y sin embargo, siempre que lo haces ese amor llega justo a tiempo.







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My madness keeps me sane.