Salvarle a alguien la vida para destrozársela tú.


lunes, 16 de septiembre de 2019

A estos monstruos los llamaré experiencia.



''La vida cotidiana es una producción constante de cultura. Hay cultura que se produce a ras de suelo. Lo que uno encuentra por las calles incluso sin querer es en efecto parte de esa capacidad de generar mundo, eso es la cultura. La prueba de que el ser humano no únicamente vive en el mundo, sino que crea un mundo en el que vive.''



Casi siempre es tarde cuando comprendes que era a ti a quien deberías quererte. 
Y sin embargo, 
siempre que lo haces
 ese amor llega justo a tiempo.






Si no estuviéramos llenos de fisuras, ¿por dónde pasaría la luz?

Alejarse de la realidad para no sentir es como creer que conteniendo la respiración 
se te va el miedo a vivir. 
Y no.
El miedo a vivir está ahí,
y no quiere irse;
y no se va.
¿Y si no se va qué es lo que quiere? 

-

[ Hay veces que sientes que se te está rompiendo el tiempo por no saber sujetarlo con las manos.
 Dices que mañana será otro día, que a partir de mañana sí.
Pero mañana ya es hoy y resulta que te encuentras exactamente en el mismo lugar. ]

Aún no puedo contener esa suave caricia que ejercen las lágrimas en mis mejillas, cayendo una y otra y otra vez. Me acuerdo mucho de ti. Aún no he sabido dejarte atrás, y te echo mucho de menos.
Echar de menos así como canalizar recuerdos así como morirse un poco más por dentro cada vez que apareces en mi mente.

¿Y sabes? A veces duele bastante esto de morirse a ratos.

Todo el mundo se queja de mis ideas desmesuradas y esa manía eterna de tratar de darle sentido a la existencia. Pero tú no.
Tú nunca me dijiste nada parecido.

Ya ves, creo que la gente que no piensa demasiado tiende a envejecer demasiado rápido. Y así estoy rodeada de gente, pero sin ti.
Sin ti en este mundo de mierda que apenas da para dos minutos de felicidad seguidos. 
Vaya hija más tremendista te ha salido, puedes quejarte lo que desees.

Nunca acepté el mal en el mundo, nunca supe hacerle frente al caos y aún no sé cuidarme sola.

Eso siempre me lo enseñaste tú.

Bajo la fina capa de una desmesurada alegría de vivir arrastrabas siempre una pena. Yo también. Que ya no estás aquí para cuidarme.

Y el mundo podrá ser la mayor bola de fuego candente del universo y podrá extinguirse el fracaso, la frustración y el desconsuelo que, si no están tus ojos limpiándome la tristeza y abrazándome fuerte en estos momentos, acabaré igual de derruida y deshecha que siempre.
Porque no estás. Y hace ya mucho que anhelo que vengas a salvarme, por muy terco que sea el impulso de que vengan a salvarte y no enfrentarte a la vida.

Me gustaba cuando tus ojos decían: ''No me gusta que estés triste cuando esta distancia no me deja abrazarte.''

Ya me conoces, fatalizo las situaciones.
Vivo y siento las cosas con una intensidad que podría mover montañas, no conozco el término medio, llevo las emociones a todos los extremos;
puedo amar hasta volverme completamente loca o sentir total y absoluta indiferencia.

Cuando no puedo más huyo.

No sé estar solo triste. Yo me jodo, me atasco, me derrumbo, me autodestruyo, me destrozo.

Ésta historia que te cuento es como un grito.





Auxilio.

(Del lat. apathīa, y este del gr. ἀπάθεια).
1. f. Impasibilidad del ánimo.
2. f. Dejadez, indolencia, falta de vigor o energía.




Estar vivo implica sentirte a veces terriblemente solo. 



Pero la pena y el cansancio también tienen sus límites. 
Uno recobra el ánimo o las energías al poco de temerse que no resiste más. 
Tocar fondo es también una forma de renacer. 
Aligerarse. 
Enterarse que en lo hondo del agujero 
también soplan de pronto n u e v o s   a i r e s.




No atreverse no hace daño, pero impide vivir. 

Nada recomendable.





Va dove ti porta il cuore.




- Cuando era joven y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo. 
Según fui haciéndome mayor, pensé que no había modo de cambiar el mundo, así que me propuse un objetivo más modesto e intenté cambiar solo mi país. 
Pero con el tiempo me pareció también imposible. 
Cuando llegué a la vejez, 
me conformé con intentar cambiar a mi familia, a los más cercanos a mí. 
Pero tampoco conseguí casi nada. 
Ahora, 
en mi lecho de muerte, 
de repente he comprendido una cosa: Si hubiera empezado por intentar cambiarme a mí mismo, tal vez mi familia habría seguido mi ejemplo y habría cambiado, y con su inspiración y aliento quizá habría sido capaz de cambiar mi país y -quien sabe- tal vez incluso hubiera podido cambiar el mundo.-

Abadía de Westminster




Los que mueren de verdad son los que no viven. Los que se reprimen porque los asusta el qué dirán. Los que hacen descuentos a la felicidad. Los que se comportan siempre de la misma forma pensando que no se puede hacer nada diferente, los que piensan que amar es como una jaula, los que nunca cometen pequeñas locuras para reírse de sí mismos o de los demás.
Mueren los que no saben pedir ni ofrecer ayuda.
-M-


Demasiada racionalidad no puede ser sana. 
Busca. 
Eso que late por dentro igual te enseña el camino.









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My madness keeps me sane.