Salvarle a alguien la vida para destrozársela tú.


domingo, 27 de abril de 2014

Admite que lo haces a propósito.







Contaré nuestra historia sin creer que fue real.










Vendrán días mejores.

Creo firmemente que hay algunas canciones que te ayudan a crecer.
A ir superando abismos en los que te pareces hundir.
A ir rechazando todo aquello que te hace daño.
A intentar respirar cuando se te encoje el alma en un puño.
A aprender a querer, y a quererse con ternura.
A tratar de vivir mejor.

Entiéndeme, sé de gente que tiene tanta magia por dentro que se dedican a escribir.

Pero no así.
Entiéndeme, la única ventaja de jugar con fuego es que aprendes a quemarte.

Ha sido una semana horrible. Aún a sábado y ya temo este lunes que me acecha.

Y vaya, -pobre lunes- a mi que nunca me ha echo realmente nada, cuan disgustado debe estar.
A mi que no me gustan las prisas y que siempre me van colgando de los zapatos.
Sólo quería dejar constancia de que hay cosas que debo cambiar.
Lo mismo es una tontería pero creo que me he olvidado de quererme un poco.
Y todos sabemos lo que pasa entonces.
Que te mueres.
De hastío y de dolor.
Y también el estómago, -que me mata desde el momento en el que echo los pies al suelo- , él merece una tregua, creo que es hora de ser amigos.
Creo firmemente que, como la música, hay personas que te ayudan a crecer.

Personas y personajes -que se te agarran en el pecho-, así, tímidamente, con cariño

y qué narices se puede hacer ante eso.

Es una fórmula básica: cuestión de tiempo y sinceridad.





lunes, 14 de abril de 2014






domingo, 13 de abril de 2014

En ésta noche, en este mundo.

No se hablan,
pero cómo se miran.

He tomado la decisión de confiar en ti.

Una decisión horrible. 


Las sonrisas de la gente rota son las más bonitas;
sonreír desde la tristeza cuesta el doble.














Lógico: sin ti no hay contigo.


A mi me disparas de frente.


Si me miro en el espejo no sé quién está ahí dentro.

Quiéreme despacio
como si estuviese todo acabado. 

Estoy temblando de pensar que han venido mil fantasmas. Tiemblo. Hace tiempo que tiemblo y el silencio no me habla; hace tanto tiempo que pensé en rescatar mi vida que se me ha olvidado donde dejé las cuerdas para trepar hasta ella. 
Me prometí que viviría mi vida igual que me prometí no creer en la magia. Igual que dije que no quería juramentos ni pensar en el futuro. Igual que no quiero adentrarme en tu mente, ni en guerras pasadas, ni en llanto ni en lucha ni en destrozos o daños. Igual que me prometí no creer en amores de una vida ni en ilusiones ni en el aire de abril. Corazones, que de tanto querer se han dado de sí, y ahora... 
ahora no hay quien los llene. 

¿Cuantas veces vas a cometer el mismo error para darte cuenta de lo que haces nunca va a funcionar?
Me pregunto. Así se lo digo al aire y me lo grito fuerte fuerte. Siempre fue mucho más fácil esperar historias. Las historias más tristes las leí en algunos ojos. Conmigo enfrente. 

Estar vivo implica sentirte a veces terriblemente solo. 









martes, 8 de abril de 2014



Me fui porque no encontré razones.




domingo, 6 de abril de 2014

Ella que todo lo tuvo.

De leerte por las noches o arrojarte al vacío. 




Hazte así , que se te ven las carencias afectivas a kilómetros .

sábado, 5 de abril de 2014

Vigesimoprimer descubrimiento: el poder de la primera vez.


Y qué bonita eres llorando entre las páginas de un libro,
echando de menos otra época más feliz.

¿Se puede echar de menos el olvido?
¿Se puede echar de menos una canción?



Se estaba despidiendo y ni siquiera lo sabía.

El mundo está lleno de cosas maravillosas que me importan una mierda. Y ya. Se acabó toda esa parafernalia de sentimientos absurdos que se enmascaran. Qué he echo yo en otra vida para acabar así en ésta. Sólo pregunto, sabiendo que nadie va a venir con un papelito y esa respuesta. Aún no he podido contarle a nadie que de vez en cuando lloro desconsoladamente. No sé si la gente lo entendería, no sé si la gente intentaría entenderlo. La gente siempre entiende lo que quiere entender.
Yo siempre he creído que somos traumas de la infancia. Lo que te prohibieron, lo que te negaron, lo que te reprocharon que nunca debías hacer... eso que se alzaba en el aire y de pronto se estrellaba en tus manos.

Y aquí estoy yo con mis montones de traumas. Apilados en los rincones de ésta pequeña habitación. Mirándome. Y te pienso y últimamente no sé a que viene eso. También fuiste un trauma. A veces hay cosas que llegan así de repente y hacen que te preguntes porqué.




Esa música que suena no deja de arañarme el corazón. 














Mi foto
My madness keeps me sane.