Salvarle a alguien la vida para destrozársela tú.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Puedo bajar el telón

A veces aparecen los fantasmas y te apresan con esa mirada de hace tantísimo tiempo. Y tú la aguantas y finalmente ganas: él la baja y se pierde en el aire. Me acuerdo de que me encantaban sus brazos, porque me sostenían cuando me caía y me hacían fuerte. Me acuerdo de ese peculiar olor suyo a fragancia y tabaco. Nunca pude olvidarme de aquel olor hasta que me partió en dos. E incluso después de ello buscaba por las esquinas ese mero desecho del pasado. Incluso intenté fumar para volver a tenerlo cerca. Pero nada de eso funcionó, porque esas cosas nunca funcionan y jamás lo harán. Me acuerdo de su risa y de sus payasadas, porque era un payaso. Me acuerdo de cómo me hacía reír y me acuerdo de algunos instantes tirados en la cama. Y de aquella habitación y de aquella frase que yo nunca olvidaré aunque tiempo después la quisiera borrar de todos los rincones en los que estuvo. También me acuerdo de que siempre llevaba las llaves en las manos y no podía parar quieto. Igual lo sigue haciendo, pero ya no me importa. Desapareció. Por eso se convirtió en un fantasma. Pero no era un fantasma de esos de ahora vestidos de blanco y de rojo, él es un fantasma que me encuentro a diario, y cuando le miro, después de tantos errores, sólo puedo alegrarme de esa sensación de felicidad que me invadió cuando, por fin, se largó y me dejó en paz.
Una canción que no volverá a sonar delante tuya ;)

¿No crees?

A mi me gustan las relaciones raras. O demasiado normales. Me gustan las relaciones sorpresa. Las que vienen sin avisar, las que danzan en tu cabeza y tú tienes que echar a patadas, las que están ahí pero no deberían estarlo, las que van y te sorprenden y al día siguiente te dicen que eres la cosa más rara que han conocido jamás. Odio la rutina, eso es algo que se ve a la legua, no me gustan los mismos días más de dos días seguidos, y tampoco soporto estar en casa cuando se puede estar fuera. Yo nunca pensé que me vería con alguien y sin embargo ahora una no es capaz de verse sola. Nos hacemos mayores, como diría una vieja amiga. Estamos ya chochas, se nos va la vida por el fregadero. . . ¡QUE COÑO! No podríamos ser más jóvenes y tener más ganas de comernos el mundo, y no podemos hacer más cosas porque se acaban los días y el cuerpo desfallece. Yo pienso vivir cada segundo como si fuera el último de mi existencia, y si me equivoco, si la cago como la que más, lo que seguramente haré, sólo volveré atrás si es verdad eso de que no lo dí todo en el mejor instante. Hemos venido aquí para ser felices, y los que no quieran, los que no deseen eso pueden irse a la cola del paro mientras los demás luchamos por un futuro mejor.
Por cierto, no me gustan las colonias ni los peluches pero me encanta el sonido de las cuerdas de tu ventana.
Hoy cumple años la vida, y eso, se tiene que celebrar

jueves, 8 de septiembre de 2011

Capítulos que no tocan melodías


Así que naces en la capital del mundo, y nunca puedes escapar, y es así porque es así como todo el mundo quiere que sea. Todo va de querer, aquí nadie necesita nada.Va de cuando te despiertas por la mañana y resulta que ya esta nevando, y hay mucha luz entre los edificios donde da el sol pero ya está oscuro donde da la sombra. Y todo va de querer. ¿Que quieres? Porque si no quieres algo no tienes nada.Vas a la deriva, eres arrastrado y enterrado bajo la nieve y las sombras.Y cuando en primavera la nieve se funda nadie recordará donde acabaste congelado y enterrado. Y ya no estarás en ningún lugar.

Destrozará mi corazón.
También se encargará del tuyo.


Entramados imposibles

Superfluo como las miradas cuando despegan desde los aviones. Yo pensé en equivocarme y mírame. Sí tú, mírame tú que tienes la culpa de todo esto y me incitas a suponer y a decirte que eres un sueño. Un sueño como tú, ¿no? Allí estás tú y aquí estoy yo. Patético. Imposible. Inviable. Esto de dejarme llevar se me escapa de las manos y me lleva a ti. A soñar contigo. A soñar que puedo y que definitivamente lo hago. Sin importarme nada ni nadie. Pero tú no sabes hacer eso, porque tú nunca has sido egoísta y hay que destrozar a demasiadas personas. Meros desechos que se amontonan en las esquinas. ¿Y tú que piensas de esto? ¿Qué esperas? Porque yo también te espero a ti. Creo que encontré hace algún tiempo la casualidad de mi vida, esa que he buscado debajo de las rocas cuando caminábamos. Y ya sabes, te creo inteligente para acertar cual es.
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My madness keeps me sane.